“Somewhere Nabokov is smiling, if you know what I mean"
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Bosques y máquinas//
“Somewhere Nabokov is smiling, if you know what I mean" Limpieza
30.11.08 @ 4:38 p. m. ![]() El movimiento cotidiano. Leer en la noche espaciadamente. Blipear. Tomar té. Levantarse luego de haber dormido 4 horas. Reiniciar el ciclo diario. Limpiar. Debajo de la cama, las bolitas de polvo, encontrar arañas, recordar libélulas, el murmullo de sus vuelos. Un pequeño terror cuando se agolpaba una contra la pared. Las ventanas abiertas. Una típica mañana soleada y es domingo. Usar detergente profusamente, enjuagar la ropa lavada. Limpiar mayólicas. El baño quedará aromatizado. Los jabones huelen a heno. Verde verde y el sonido del agua en la ducha. Hay polvo por todas partes y las ranuras del placard deben ser limpiadas con una pequeña espátula.La iluminada habitación tiene esa cualidad: sólo enciendo la luz hacia el anochecer. No tengo compañía en esta mañana y escucho la voz del niño que ha aprendido a hablar y que corre por los pasillos. No me inquieta ni molesta. La otra noche tuve un sueño angustioso. Veía a mi tía y su cara parecía tener un velo como los que usan las mujeres musulmanas. Me hablaba ininteligiblemente pero yo captaba el significado de sus palabras y sentía que todo era real. Me movía. En el sueño estaba paralizada pero mi cuerpo se movía. Ustedes saben cómo son esos sueños en los que uno se siente atrapado y confuso y siente al cuerpo abrumado. El llanto del bebé que vive en el departamento contiguo me despertó. Quise levantarme e ir al depa a tocar la puerta y preguntar si podía ayudar en algo. El bebé seguía llorando. Con él viven dos chicas solitarias. La madre se veía voluminosa cuando se instaló con sus muebles y sus maletas, con pinta de gitana desterrada. Ahora va recuperando su cuerpo y al verla, inevitablemente la asocio a mi primer año de madre. La otra chica me recuerda a Midori*, pero sin ojos rasgados. Una vez vino a pedirme azúcar cuando masterkid estaba aquí. Le hubieras dado todo el frasco, el azúcar es dañina, dijo él. Ya no me sorprende que masterkid me dé esas recomendaciones. Es un niño empecinado en comer sanamente. El ansia de un niño por alejarse de ciertos alimentos, cosas, gente. Puede ser bizarro, pero no, masterkid no habla demasiado, solamente mira intensamente y actúa. Y esa tarde, sonreía escuchando mi réplica. La chica se había ido y nos reímos mucho, porque hace unos minutos una mujer que recién se había mudado vino a pedirme dos soles para dar de comer a su niño. Y eran las 4 de la tarde. Se había quedado sin efectivo y más tarde me lo devolvería. De pronto me veían como alguien a quien acudir, en un misma tarde. Una tras otra. Así te sientes rara, pero te alegras y reír con masterkid por las coincidencias fue al fin como un corolario del día. Pinta niño la escena, eh. Una se siente afortunada cuando sabe que cuenta con tarjeta de crédito cuando ve estos casos. En ese momento, recordé los primeros años de masterkid. El quinto lugar donde vivimos, que era una azotea en San Miguel. El mar cerca y a dos cuadras el Parque de la Media Luna. Limpiar en ese departamento nuevo, construído especialmente para alquilar, era un proceso detallista. En las azoteas, el polvo suele entrar en corrientes de aire caliente en verano y ustedes saben, eso es torturante. Pero luego las tardes son bellas en las azoteas y sentarse en las bancas para mirar como anochece es una manera de limpiarse por dentro. Extraño aquella azotea. Uno mira el pasado por el lado hermoso para no recordar que andabas a veces en dilemas por la comida del día. Trabajar cuando aún el niño no camina se hace muy difícil. A nuestras vidas aún no había llegado la computer. La otra noche. Una de las más emocionantes, con Luc y Jstar, estuvimos recordando amigos. Ana y sus marionetas. Ana pasando un año nuevo con nosotros. Adrián, su pequeño niño durmiendo y mi hijo en el camarote también. Dos pequeños ángeles o dos pequeños diablillos si los dejabas juntos más de 5 minutos. Jstar estaba en el viejo Continente y Luc ya vivía en la ciudad de las Torres Gemelas antes de aquel 11 de Setiembre. Nuestro caminos se dispersaban. Lima seguía siendo épica pero ya no estábamos juntos. El éxodo de la gente a principios del 2000 no era tan fuerte como en los años de atentados en Lima y el país, pero la gente seguía marchándose. Nosotros nos quedamos. Lima en los inviernos puede ser devastadora climáticamente. Pero Lima copada por el terror se había convertido en una ciudad siniestra para muchos. Ningún invierno desolado a pesar de todo. Uno se va limpiando lentamente entre marejadas Pero debes ser constante, porque sino retrocedes y te ensucias, te llenas de dolor, te alejas de la fiestas, de las noches tranquilas, de los libros, del cine. La ciudad puede ser una madre cruel. Lima, cada vez crece hacia adentro como una ciudad que descubres si la quieres. Su complejidad llega a ser absorbente. Cada uno experimenta a su ciudad de manera distinta, lo sé. La idiosincracia reúne sentimientos que vienen desde antes que hayamos nacido, como especies de genes históricos. El último de una estirpe soberana: pienso en Taulichusco. Cada vez que voy a ver libros en el centro de Lima, paso por la piedra monumento que está en un pasaje, cerca de la Plaza Mayor. Contemplar la piedra: verla como una erosión de los siglos. Poderosa sensación. * Un hombre mira una máquina. La máquina mirando al hombre. Si la máquina mira al hombre, si lo mira realmente, ¿significaría que el ser humano ya no es el único ser vivo que tiene el poder de mirar y por ende, de imaginar? ¿la máquina imaginará a una velocidad que el ser humano no tiene? ¿qué pasará? ¿de qué limpieza podría hablar una máquina si aborda la subjetividad?. Respuestas pragmáticas. La claridad, el raciocinio, los discursos, las soluciones. Conocimiento acumulado y fagocitado. Lobotomización. Dogmas. U otros caminos. Que hace rato existen. ¿Limpieza?. Máquinas, seres deseantes. * Midori, personaje de Tokio Blues, Novela de Haruki Murakami. Foto, vía Google. Etiquetas: a, ciudad, k, lima, limpieza, taulichusco ¿Ah sí...?
20.8.08 @ 5:55 p. m. ![]() Porque tenía dos canicas en la mano derecha y en la izquierda tu robot, escribí. -Yo sería el conejo, mami. El conejo que a donde vaya, le dicen hola y le dan juguetes y galletas de coco. - ¿Ah, sí? justamente galletas de coco y a mí me gustaría ser - ¡La niña, claro! - Estás bastante perceptivo querido. ¿Entramos al cuadro? - Yo estoy con un pie dentro mami, ¡dame la mano!. ¡Me han salido las orejas!. Dram dram. ¡TRAAASH! Imagen tomada de Google. Esos gestos [ que te hacen querer a alguien ]
@ 2:41 a. m. ![]() Cantar puede ser un gesto. Leonard Cohen canta más ronco que antes y se le oye más conmovedor. En un registro algo retorcido, como en un poema agridulce. LC e Inspector Morse. La dupla. Morse & Lewis. Son tan grandes algunos actores que en sí toda sus actuaciones son un gran registro de gestos. Se tornan entrañables. El sargento Lewis, dolido porque se da cuenta que esa viuda rubia que su jefe amaba desde que era un universitario en Oxford, era la asesina. Pero, estrictamente no lo era. La trama se debate en un caso de venganza. Susan es la esposa de un Profesor que estaba desahuciado, inválido por una enfermedad mortal. Susan y su esposo se apoyan y planean una venganza que implica una muerte. Muerte que cumplirá dos objetivos : una venganza y el cese del estado de deterioro físico del enfermo. Lo que me impactó en el episodio que hoy vi - o volví a ver- fue la actitud del sargento Lewis, en quien no me había detenido para apreciar, como el componente de la dupla Morse& Lewis, en las investigaciones que acomete Morse, ese coloso escéptico, tan atípico para ser un star de las series televisivas. Lewis hasta el final se reserva el cassette develador y lo lanza a uno de los hermosos lagos de Oxford para asegurarse que Morse jamás conocerá una verdad que destruiría cierta belleza dentro de su glam amor, como en una canción de Leonard Cohen, sin duda. Estoy recordando que mi padre tenía gestos como ese en una variante: me cuidaba desde sus ojos bondadosos y algo nublados hacia el fin de sus días. Estoy imaginando cómo le hubiera gustado cantar alguna canción de LC. Creo que de una u otra forma tenía de sus canciones, en su manera de ser. Ahora que veo el juguete de cuerda que compré en esa feria popular donde encuentras cosas que existían antes que nacieras, sigo escuchando a LC y acaricio la canica verde, la más grande de las que guardo en mi escritorio. Mañana llevaré esa galletas de coco que tanto le gustan, a A. Viaje largo atravesando la ciudad con Leonard Cohen en el mp4 y el superbolso. No sé cómo contener en mí, por estos días la sensación de que lo que te duele, ni por asomo se cruza con esa guerras que al otro lado del mundo suceden. Georgia. Pero cómo extraño a mi niño. Autonomía. Él desarrolla su propia maquínica, su propio soundtrack. Ácido & dulxe. * El cuerpo, otra vez el cuerpo vibra. Y no hay que llorar mucho. Mejor, sacarse la filosa tristeza, sonriendo cuando LC canta, porque existes y todo lo que percibes, llueve en la mente y traaash, los roadsides surgen. Always, dixit el cuerpo. Necesito cómplices. La ciudad, films, playlists, más libros. Ser deseante. Etiquetas: a, georgia, inspector morse, k, leonard cohen, sargent lewis Olvidos [ el CE, las galletas de coco, esa calle... ] y una Oda
15.8.08 @ 7:59 p. m. Debí publicar hace semanas el CE [cadáver exquisito] que hicimos un colectivo twittero y que duró unos días. Lo que está sucediendo en esta ola twittera, es puro divertimento en el que la reflexión se parece a un carrusel que se detiene para seguir girando. Espontáneamente tuiteamos sobre lo que nos place, por ejemplo sobre la destrucción del mundo, una fiesta en la terraza/azotea de una mansión con piscina y cielo constelado o como hoy acerca del acto de tuitear, al cual Rafa Saavedra le llama Oda. Cante usted su Oda a los pepinillos o póngase en perspectiva y tuitee sobre los besos, o sobre la inflación y el terror, ¿por qué no?. Nos divertimos. Pensamos, bailamos, nos serenamos y seguimos en twitter. Mientras que yo olvido algunas tareas como en actos fallidos y ahora lo escribo aquí. Tengo que publicar el CE, vía reiben y Hamletmaschine, tengo que comprar paquetes de galletas de coco para A, anotar el nombre de aquella calle y de la otra y la otra. Decirle a F que hay un Seminario sobre Cine proyectado a la experiencia mística, sin Tarantino, supongo. La chica risueña y su moleskine me ayudarían a organizarme en algunos eventos, lo sé. Y la Austeriana me daría una mano para recordar los nombres de aquellos subways que extraño. En fin, no estoy como los pobladores de Macondo en Cien años de Soledad, que le ponían papelitos con sus nombres a las cosas para recordar cómo se llamaban, pero vamos, necesito alguna pequeñita ayuda para mi desordenado orden. Escribo este post para no olvidar que si reincido en olvidar esos detalles y otros, me convertiré en una mujer de sal. Es un decir, pero vale. Etiquetas: a, ana perusquia, hamletmaschine, rafa saavedra, rafa zamudio, rocío f, twitter 14 pequeñas cosas: el me-me [ saltándome sus reglas ]
23.7.08 @ 12:42 p. m. Gabo y el meme. El meme en proceso. Aquí las reglas [algunas no cumpliré, se comprende que eso es libertad] : 1. Escribir 14 “pequeñas cosas” que te hagan feliz 2. Copiar primero las reglas 3. Seleccionar 6 bloggers para que sigan con el meme 4. Avisarles a los bloggers seleccionados (y aguantarse después las puteadas). 14 cosas que me hacen feliz (variables, eclécticas, algunas pueden dejar de ser...) 1.- La risa y las conversas de D que a sus 2 años y medio tiene un vocabulario sorprendente. 2.- Hay una cosa x que ya no está. Se ha transformado. Pero es inevitable recordarla como algo que me hacía muy feliz. 3.- Tuitear. 4.- Leer twits asombrosos, meditabundos, extraños. 5.- Bailar. 6.- Ver a A haciendo cosas interesantes. 7.- Algún gesto hermoso de A. 8.- Comer helados. 9.- Escuchar a The Chemical Brothers. 10.- Seleccionar mp3s y grabarlos. 11.- Elaborar alguna idea sobre la que giro y a la vez percibo que la idea da vueltas en mí. 12.- Descubrir libros por azar. 13.- Adquirir un libro que buscaba hace tiempo. 14.- Mutar los diseños de mi blog. Si alguien desea seguir este me-me, porque lo va a disfrutar, adelante. Estoy pensando en una variante [como si se desarrollara en un tablero de ajedrez musical] de esta cadena y la acometeré luego. Este me-me se puede escribir fast. No tienes qué pensar demasiado. Apenas si compilar y escribir placenteramente. Algo ludens. Etiquetas: a, ajedrez, la niña musa, libros, memes, the chemical brothers rosebud
24.6.08 @ 4:29 a. m. ![]() entre otras cosas en estos días sigo con una sensación de estar en un profundo agujero negro y por ratos me sobrepongo. es como les ha pasado a ustedes, de diferente manera, supongo y escribirlo me desencanta respecto a lo que quería decir, sobre impresiones, destellazos perdidos, acerca de algún libro y no estos apuntes sobre mi vida, que para una interpretación fácil sería tipificada como aburrida. tal vez debería guardar silencio y no escribir: y por otra parte es escandaloso que los voyeurs estén a la orden del día aquí, ya que no les diré lectores míos, porque si fuera así habría cierto acercamiento, aunque otra vez voy a contradecirme, porque como tuiteé, mis blogs predilectos tienen escasos comments o ni los tienen. me refiero a que como no escribo un blog temático, sino que desato el intro molecular, la conexión, supongo que sería de amicalidad. una praxis desequilibrada -qué viva la hipervoladura del cerebro- , cierta felicidad, o lo que viene a ser lo rosebud. veamos, mi rosebud es la risa de d y sus abraxos. a me tiene fatal en un período en el que necesito ahondar en deleuze, sucediendo que este pensador me deja en trance, ciertas veces cuando leo cómo dilucida ante un auditorio sus expansiones sobre los puntos de fuga. yo esperaría si estuviera preparada para esperar, que venga alguien y deje un comment sobre deleuze como algo hermosamente tangencial. pero no quiero denostar de quienes leen lo que dejo en film x. basta ya de focalizarme en los voyeurs y en la tentación de tornarme una underbloguista, porque sé que extrañaría percibir que siempre hay alguien al otro lado y que entre los que se sumergen en este film, hay gente con una fuerza para la comunión. lo que me hace tocar en el aire poco a poco lo rosebud. y lo físico, algo que no es amor ni sexo puro impuro. sé que lo confuso se desliza entre la imagen y la sensación ahora que como ustedes quisiera alcanzar algo fresco en medio de lo pútrido y continuar explorando la idea de la que me enamoré, en medio del tráfago mental. stop. momentos de paz llegarán cuando entre al sueño y me aleje de ese frenético movimiento interior. llegará la mañana, la ciudad otoñal, los surtidores, los solares en el centro, los gatos callejeros que suelo ver en algún inesperado lugar. y los claxons al cruzar la pista, los ojos esquivos de las mujeres tristes que a veces veo en los parques. no me desespero por lo rosebud, porque de pronto llega y es volátil. sí, a cada rato se oculta y en pleno giro se le toca, ya lo dije, en el aire. monstruo rosebud. monstruo monstruo. rosebud de madrugada, partido como si fuera un montón de cuarzos haciendo el noise de las noches. rosebud. Etiquetas: a, gilles deleuze, k, la niña musa, voyeurs Post puente
4.6.08 @ 1:50 p. m. Fue una marathónica sesión con el blog. Me atacó el insomnio. Tengo que salir por unas de esas movidas impostergables y creo que me dormiré en el momento menos pensado cuando sienta las pestañas pesadas. Todo parece un carrousel de otra dimensión y es gracioso. Gira el carrousel y caen los pensamientos. Voy a leer los periódicos, a tomar café intentando protegerme. Salgo... Les dejo un buzón en el blog. Cuando alguien se anime a decir algo, deja su mensaje y será como si nos carteáramos. Epistolar la señal. Un hola, un chao. Me dio apetito. Lo más rico será comer algo silvestre y ver a D y a A. Hasta la vista, muchachos y muchachas. (¿Bailamos The Trickster?). Nota: A mí me gusta entrar a lugares con un click, como si abriera una puerta. Me parece algo análogo a las muñecas rusas, esas matriuskas que se guardan entre sí, o lo más cercano a un despliegue cibernético,en una de esas conjunciones en las que como en el País de la maravillas, emulamos a Alicia, entre conejos, máquinas y música. Bienvenidos a estas incursiones en F X. Salutes y salutes. Etiquetas: a, amanecidas, la niña musa, otra fase de film x, radiohead Romanticus nocturno
15.2.08 @ 4:12 p. m.
Te vi degenerado petiso, con tu maleta rota y tus ojazos lujuriosos. Salía de casa y te paraste frente a mí: yo hubiera querido que me mire así el que me llama a veces con su voz ronca desde los Aeropuertos.
Los enanos mentales abundan y ver un enano enano se asume como una señal de buena suerte. Pura tontería, ya lo sé. Mi soundtrack es una amalgama del segundo episodio de inspector morse y música que emite UnaRadio. The Basefall furies y el recuerdo de los chicos de La haine. Un hombre saltando sobre el capote del auto policial para que tres chicos huyan por las calles de París. Chicos de los suburbios, un judío, un moro y un negro. Así que luego del film pensé en cómo después de que papá murió, mi vida fue distinta, demasiado diferente. Cómo conocería los suburbios y me alejaría del entorno bunker de mis amigas del cole. Si mi padre hubiera vivido muchos años más, tal vez yo no hubiera estado en los comedores populares ni habría pasado un año en un departamento oscuro y pequeño en un barrio con casas de paredes cuarteadas, paraderos llenos de gente peleándose por subir a los buses. E hice lo que mi padre no soñaba para mí. Me convertí en una flaneur que adelgazaba en sus aventuras urbanas y al fin me convertí en una caminante boderline. Abdel Uchana, Willem Defoe, Junebug, La haine. Otro film fetiche: La haine. Y después W D en la televisión con su gestualidad y su cara que no es bonita. Es bella. Todo él es bello, flaco, sin facciones armoniosas, con sonrisa iluminista. Un demonio, un ángel. Los hombres se la pasan hablando de mujeres hermosas. Si yo fuera hombre me enamoraría de chicas extrañas, de aquellas que tal vez nadie mire cuando cruza la calle si no cuando habla. Si yo fuera hombre, sería como soy ahora, si fuera posible decidir mi identidad, mas no porque me crea sensacional, si no precisamente por lo contrario, y porque conozco las horas muertas y las caminatas por subtes a toda hora del día. Y por un montón de cosas que no contaría ahora. Soñando le decía al doble del anciano que les cuenta una historia a los chicos de La haine, que soy una viajera, una cyborg, una maldita, alguien que sale por las noches volando como un personaje chagalliano por la ciudad. El tipo me quería contar una historia y no le dejé. Me debía ir a examinar mariposas y a escribir cartas cuando derrepente el anciano volvía y me daba estrellas de mar. Para que me recuerdes, dijo y plum, el sueño se convirtió en agujeros negros. Y me dije que mi alma iba a vagar al final de los finales, entre esos agujeros y las galaxias del universo. Las madres del mundo deberían tener una Convención internacional para contarse sus vidas y defenestrar los mitos que las han convertido en seres irreales, pensé mientras raspaba una punta del escritorio. De madrazas te voy a llenar carajines, dije y recordé las proposiciones de T. Qué apasionante debe ser el cibersexo oculto en habitaciones cerradas. T colecciona films pornográficos. Si le das un libro de Borges se cansa. Si le das uno de Bucowski, sonríe. T podría ser un Bush adolescente con su hamburguesa y sus chicles en el bolsillo. Y es lo que llaman, un tipo guapo. Horrorosamente guapo. Sí, lo de siempre, la estética unidireccional. S anda por las calles de una ciudad sudafricana y puedo imaginar cómo le miran. Qué lejos te has ido eh. Un día de éstos te van a raptar. Ojalá sigas tan ágil en el kung fu. Cuando pienso en la gente, me digo que hay quienes no le hacen daño a nadie, se cuidan tanto para no hacerle mal a alguien que es como si se dijeran que no tocarán ni con el pétalo de una rosa a una delicada persona o que no maltratarán a los errantes magos, las prostitutas, los payasos, y sí a los malvados de las esquinas subterráneas de la ciudad. Como en Junebug, película de Phil Morrison, donde el esposo de la bella marchant es un tipo simpático y no tiene ese lado mezquino que tiene el hermano bueno en Al este del paraíso, donde James Dean es un personaje bendito en su torva angustia. Junebug, la chica embarazada, el hermano resentido, el artista desinteresado en el marketing. Y el bebé. Junebug. Bajo el volúmen de la radio para escuchar la banda sonora del inspector morse, que entra a un bar, vestido con terno y sin corbata. Pienso en Stephan Dedalus (vuelve el síndrome collage permanente), en la máquina del tiempo que ajusto para el viaje cuando escribo el guión del Film X. Exactamente no es un guión, claro. La inexactitud es una característica que encuentro irresistible si se trata de escribir o leer algo. Muchas veces, sí. Arrasamiento de las explicaciones o descripciones de una situación. Los cabellos de T, por ejemplo, mencionados en un relato. Me importaría saber cómo los lleva, no de qué color son. Si tienes que hablar de personajes de carne y hueso que pueden golpearte o amarte en una historia, sé cruel y sublime. Por eso nunca olvidarán a Lautreámont, por los siglos de los siglos. Cuando pienso en los amores, pienso en él, el joven Conde Isadore y en mi padre, en las tardes de verano con A y la niña musa, y en los días y noches de cuerpos húmedos que asaltan el tiempo. Cidade Baixa muestra a esos cuerpos. En el film ves a una prostituta tierna, no una Sonia rediviva, sino una chica de veinte años en una ciudad de Brasil, amada por dos muchachos marginales que darían la vida por ella. Difícilmente hoy alguien da la vida por otro. ¿Tú la darías? Los cuerpos anónimos pueden ser fascinantes o espantosos. Mi cuerpo vestido se mueve a veces lentamente. Se cansa de su lentitud y sale a una reunión social. Me miran o es la paranoia con efectos festivos. Estoy en una sala donde el rojo brilla en el cuero de los sillones. Es una idiotez, estoy aquí y ya me quiero ir. Se dan cuenta, demonios, la gente se da cuenta cuando alguien no goza sus tragos y su espectáculo. Soy la candidata a ser nominada como la desertora, la que escapa de las fiestas para tener un romance con su ordenador. Desconocen que como yo, muchos escapan de la soledad que grita en los eventos sociales. El clamor de las noches de clímax sexual en medio de los brindis y pasa un tipo rozándote una pierna y es risible, porque no estás en una autobús sino en una fiesta de gente que se llama a sí misma artista. Pocos entienden cómo se mata a la soledad escribiendo mientras el bólido tiempo pasa. No te dicen vicioso, lo piensan. Es una idiotez, lo digo otra vez. No me fascinan las fiestas después de la inauguración de una exposición de arte. Tienes que conocer a quien ha creado esas pinturas, acercarte a su vida para gozar su algarabía. No basta que comprendas lo que hizo, aunque quizás en última instancia eso sea lo más importante para él. Sólo que no hay que ir a esas fiestas. No vayas Rain, quédate escuchando Riverman. Nick Drake era tan suave como un niño de fantasía. Yo me enamoraría de ese personaje que en La Haine, bailaba sobre el capote del patrullero. Si me dices que estoy un poco loca, no me resentiré. Es verdad. Los perdedores somos nosotros, nos dicen y antes de que nos den recetas de éxito, caigo sobre ellos como buen monstruo. Tendré que comérmelos. ¡No protesten!. Nunca entienden a los monstruos, allá voy. Etiquetas: a, k. nick drake, la haine, la niña musa Film X (nunca filmes sin las escenas claves)
29.1.08 @ 4:42 p. m. - M: ¿Pusiste en la lista a F? - V: ¡Noooo! - M: Eres muy mala. - V: Se olvida lo más querido. Es muy extraño. - M: Porque está dentro de uno. Conversación en un café bar hace unos años. Cyborgs y zines, la lluvia en verano, recuerdo de vinilos coleccionables, Juana en una ciudad lejana de USA, las chicas del quinto de secundaria comiendo un pastel como salvajes en la vieja aula, Barranco y las bicicletas, F en el Queirolo una noche con sus ojos niños, J en el Brillante Desquite conversando con Pablo Guevara, L la chica más hermosa de la Escuela de Teatro, corazón de platino, A riéndose a carcajadas frente a un pay de limón, Juan Ramírez Ruiz atronador en las noches de Killka, Julio y su pistola modelo western, lo bueno, lo malo y lo feo. Cine lunar y atmosférico, futurista tu amor con hélices de avión y trenes supersónicos, William Gibson y el Conde de Lautréamont, Lukas en los claros del bosque, Domingo en su ciudad destruida con su botella de cerveza helada y su poema inacabable, una ciudad de África llena de música, Win Wenders y Natasha Kinski, las tardes de sol en febrero hasta que anochece en el muelle del Callao, A chiquito con sus jeans sonriendo mientras el cielo naranja se oscurecía. Dibujos de robots, Gokú en una esfera de cristal. Papá y Pink Floyd en la casa de Pueblo Libre. Canonesas, el auto negro, el rey midas, la muñeca gorda más tierna del mundo, subir a los árboles del parque Bolívar, Museos y una canción de Jeanette, ¿Por qué te vas?. S y su beso en el Campo de Marte. Kr con jeroglíficos y pesas amaneciendo en la habitación de estudiante mientras nevaba, Europa y Kr, Andrés parecía un santo de película, San Francisco con jeans y mochila, Rodia con su cabello corto como una exploradora del desierto de Sahara. Las noches infinitas con Buñuel en la Filmoteca del Museo de Arte. Lima encapotada y las bombas. Boulevares y libros. Hospital Arzobispo Loayza y las estatuas de mármol, A lactando en las noches de estío en la habitación con piso de vieja madera, balcones coloniales, cenas de amigos y A en el medio pequeñito como un Jesús a fines del siglo XX. Bikini Kill y Mozart, Built to spill y Regina Spektor. La bella Lydia Lunch y John Cage en el mp3. Las Torres Gemelas, Palestinos, calles ruidosas con tambores en Lima, Montesinos descubierto, el japonés prófugo, el suicidio de la chica x, muchachos abandonados en casas de huérfanos, el mar y nosotros los viajeros anarcas, el film de Villaronga con el chico asesino que una chica angélica ama, los topos y Rain, las naranjas y el recuerdo de Montserrat, Kuru y el cananita, el chico escatológico y las escaleras mecánicas, Patricia y las canciones francesas, ¿quién negaría la fineza de P?. La musa bebé, noches desveladas, paseos de ultramar y helados, Huanchaco, casas blancas entre rocas, spirales. Torneos de Ajedrez, Brasil y la elegancia de los Grandes Maestros, reyes de granito, aeropuertos, perfumes, series televisivas, noches de seda y baterías, Miraflores nocturno y subterráneo, puentes, sábanas verdes, cactus regados con esmero, flores de azahar. La niña musa corre hacia el gran tobogán rojo, vestido blanquiverde, el globo más grande de la ciudad, confites y la sinfonía de los juguetes. Festivo ecran. Anaqueles en gris y púrpura, rostros desconocidos, la máquina de Hamlet, cometas, palincestos, clon del mago de oz, moléculas multiplicadas, jaque mate, Bobby Fischer, Garry Kasparov, Mijail Tal, música industrial, Edith Piaf. Postnuclear, banda amorfa, destrucción. Escape, ascenso, bunker de las palabras. Recuerdo cada vez menos aquellos días de insolación y felicidad. No tengo pájaros, solamente un tigre y un topo para la canción. Pajarita se fue. Tra la lá. Rack. Tampoco tengo cuchillos ni hiel. Eyeyeyey Las escritoras ocultas, los bosques, Ernest Jünger, Rober Walser, Valerie Solanas, Simone de Beauvoir, David Cronerberg y Susan Sontag en el cielo conversan, los arcángeles disparan desde un palacio, los reyes mueren, bazuka antigua, misil y nave espacial. Tú un astronauta, yo alguien perdiéndose en los reductos de una calle roja. Y llueve, ¿ves cómo el Film X sigue? No te vayas, siempre hay música aquí. Etiquetas: a, alberto fujimori, film x, jeannette, k, kurupí, la niña musa, lydia lunch, montserrat alvarez, música, regina spektor, simone de beauvoir, susan sontag, valerie solanas, vladimiro montesinos ◄ Older & |