“Somewhere Nabokov is smiling, if you know what I mean"
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Bosques y máquinas//
“Somewhere Nabokov is smiling, if you know what I mean" Nuestras venturas
12.12.10 @ 5:31 a. m. Nietzsche, el filósofo de mis primeros asombros, no ha dejado de ser un inspirador. Lo encuentro inusitadamente en los rasgos de una foto, en los viajes de Tumblr, en algo que leo en twitter. Una de la venturas mías es Nietzsche: le ofrece a lo que veo y percibo mucho de su Ecce Homo, sus filos, lo que Zaratustra en la montaña decía en soledad. Etiquetas: fiedrich nietzsche Un post-it extendido
11.3.10 @ 5:11 p. m. Estoy en transiciones. Como ustedes, y en este punto, el pos-it es personal, catártico, una concentración de subjetividad. Imagino que no debería interesarle a nadie, más que a mí, pero al mismo tiempo sé que siempre le interesa a alguien más por otras razones. Por ejemplo, por curiosidad. Sobretodo. A mí me gusta leer posts personales que cuente sucesos, pequeñas cosas, apuntes estremecedores, bellos, filosóficos, que mezcle datos de canciones con estudios e inquietudes. Y lo que más me atrae, es cómo lo escriben. Y llegando a ese punto, reconozco que me enamoro de algunas escrituras. Y éstas se convierten en potenters. Debo escribir sobre los potenters, sobre lo que me interpela y estimula. Distinguir entre las variables y las claves matrices. Lo que en un lenguaje de marketing se orienta a un éxito económico, en mi ruta va por una riqueza que me constituye. Aunque no sea yo una aspirante a santa, precisamente. Vamos, el tema de la fe aparece y es una constante poderosa. Si pudiera le daría un abrazo a Elso, por su tuit sobre Kierkegaard. Es twitter mi caja de resonancia. Siempre allí encuentro voces vitales. Incluso cuando están tristes. Alguna perturbación se extiende y se siente en el cuerpo. Se expande, se transforma en pensamiento. Así, puedo ver a David Bowie y a Nietzsche en diferentes coordenadas, y no es extraño. Todo se concatena, lo he escrito muchas veces acá . Ustedes saben, estamos conectados como por cables invisibles, en cada red social, en cada influjo. No es nada nuevo lo que digo, es el scream escrito. Porque lo necesito, y sé que de una u otra forma, ustedes o alguien, probablemente apenas tres personas, llegando acá también lo necesitan. Mi scream es el suyo y viceversa. Parece que no escucho el tuyo. Objetivamente no se oye más que el ruido de la computer y el sonido del teclado al escribir este post. Sólo que hace tiempo el scream de otras cuerpos, se filtra por aquí. No es una alucinación. Sólo es un scream y se oye. Luego es otro y también se escucha. Y tan sólo cuando voy a dormir, hay un segundo de silencio. Al silencio lo guardo. Etiquetas: david bowie, fiedrich nietzsche, k, sören kierkegaard, twitter de pronto leí la palabra "pecado" y recordé a luis buñuel
10.8.09 @ 4:48 a. m. lunes 10.8.09 y volví en un paso, dos, a los 13. 13 años y el rubor. los discursos morales de las monjas, el pabellón oscuro a la medianoche y los baños terroríficos en el pasillo. los malditos pasillos. el amanecer con el comic debajo de la almohada. luis buñuel decía que la sensación de pecar es necesaria para gozar lo prohibido en su instante tan sólo atenuado por el miedo al castigo o por la sensación de hacer algo sucio. algo condenable. apuntando hacia otra mirada, hay otra forma de gozar, con el horizonte vasto como un bosque interminable o como una ciudad musical, infinita. allí el pecado no existe si no la fractura, la mirada torcida, la enajenación, la neurosis extrema. o cuando te dices que te sentiste como una mierda. ¿por qué?. en plena madrugada me pregunto si fui demasiado agresiva en determinado momento. pero no fui canalla. y al responderme a ello, me digo cómo es posible asumir lo canallesco en un mundo globalizado marcado por los constantes cambios, el advenimiento de las mutaciones, la genética y sus dilemas, la expansión de la pornografía en contraste con el sida, la política de los imperios. las palabras canallesco y pecados resuenan anacrónicas. como decir mala persona, buena persona. y es que dentro de esas fluctuaciones de las conductas todos somos afectados. lo fuimos desde nuestro nacimiento, arrojados a un mundo del que la frescura líquida desapareció. la leche era el gozo, el alimento, la tibieza. el seno materno, la vida. cioran hablaba del inconveniente haber nacido, del accidente, de la insatisfacción y el vacío. escarbaba en el lado de la soledad sin fin, una soledad sin lírica. el borderline punto que arrinconaba a nietzsche lejos de esa alegría salvaje que el hombre que dijo yo soy dinamita, encontró en dionisios. el estado dionisíaco. somos diversos. ¿sabes que tu alegría bordea una imagen muy bella o una imagen inquietante?. volver a esa palabra: inquietante. como en una contraparte del pop, una versión maravillosa de alicia en el país de los maravillas por ejemplo. o la sonrisa de marilyn monroe en el serigrafiado de andy warhol. un modo desconcertante del terror. su borde. inquietud. otro ejemplo: callar aquí sobre la sensación de zona abierta en la que esta voz no se encuentra con otras. experimentar un silencio prolongado y resolver no decir nada que pueda ser considerado como un reproche. film x, zona en la que lo que ocurre es el post, el playlist, el banner, los links, el gif de un girador con su fondo de parque infantil. alusión al vértigo. y el silencio de ustedes pensar en que debería habituarme a ese silencio y luego decirme que es antinatural. que un síntoma de la alegría en las redes sociales es precisamente enviarse mensajes. un mensaje, uno solo tal vez. y rockearíamos [lo soñé en flash plano] conversando un poquitín. como entre corchetes escribes un post-it que pegas en el monitor como señal importante. el comment como sonrisa, como llamada de atención, como saludo. como opinión. no sé qué pecado habita en esos restos de un imaginario/ forcep en este cuerpo. será develado, lo creo. mientras que eso sucede o aún no sucede, la habitación se fusiona al texto. el cuerpo es el texto, la habitación contiene al cuerpo. el film x es también el cuerpo. salute y velvet para todos. Etiquetas: andy warhol, emile cioran, fiedrich nietzsche, film x, k, luis buñuel, twitter La rubia que miraba mi diapasón desde su esquina rosada [ mientras el mercenario se comía tu pastel ]
29.7.08 @ 2:21 a. m. ![]() ¿Viste La rosa púrpura del Cairo? si así fue, imaginarás a la rubia que ves aquí, saltar del monitor con una naturalidad idéntica a la del chico con sombrero de safari irrumpiendo en la sala de cine ante Mia Farrow. Felizmente eso pasó tan rápido que no me alteró en lo mínimo, así como estaba embebida de archivos gif y lecturas sobre Nietzsche que era tratado como un filofascista en un artículo con bastante linkeada histórica que me había agriado un poco el ánimo. Pero gracias al salto de la rubia eso desapareció. A mi lado tenía apuntes a mano con grafias esmeradas para entretenerme visualmente, escuchaba el muxtape de postbop y la oleada retronaif me había puesto en un estado de extraño gozo, recordando esas líneas de Amuleto: Si no me volví loca fue porque siempre conservé el humor. La rubia se sentó en mi cama y silabeó los títulos de algunos libros. Se parecía a Nicole Kidman en ese film del cual no recuerdo el título, en el que actúa con Tom Cruisse como su mujer, donde pasan experiencias de un terror enigmático ¿ustedes la identifican?. En fin, la rubia parecía ese personaje elegante y algo insípido. Luego se ocupó de tí: un mercenario se está comiendo el pastel de tu chico. Pero no temas, es sólo abuso, no lo va a matar, a él no. Tampoco a ti, dijo al darse cuenta de mi sobresalto y me guiñó su ojo izquierdo. Ya no se le notaba lo insípido. Ahora lucía bonita. Tú eres real, M y yo somos reales, te creo, dije. Y mordí mi jugoso durazno. La rubia sonrió y comenzó a hojear las páginas de Amuleto. A estas alturas yo sabía que no estaba soñando y que tampoco había enloquecido. Todo lo que estaba sucediendo, traspasaba las barreras de la dimensión desconocida. En mi habitación la escasez de uvas y helados se debía a que debía incrementar mi presupuesto, y aquello no le importaba a la rubia, ni alteraba la dimensión que ocupaba con sus bizarras disquisiciones. Si a ti no te matarían, yo podía respirar sin angustia. Al día siguiente te vería, te abrazaría, revolvería tu ensortijado cabello y me quedaría oliendo unos instantes ese rico aroma tuyo, sin la rubia mirándonos, quien se quedaría eternamente en su esquina mientras todo volvería aparentemente a esa normalidad de plástica rutina que de mil maneras intentamos destrozar día a día. No sé por qué creí en un momento que nunca más la vería, quizás porque vi que su rosada esquina con cuadradritos coloreados era su inamovible hogar. Ella me parecía un ser sedentario, ávido de asombros, mas al fin y al cabo, brutalmente aferrada a su espacio de color. La rubia me miró irónicamente y lentamente dijo: mi nombre es De. Se quedó inconclusa la revelación. ¡Ya no estaba allí!. Sonó la alarma y unos enfermeros entraron a mi habitación con jeringas y un chaleco inmaculado, destinados para mí. a quien, pensé en esa milésima de desconcierto, vendría a rescatar la rubia abandonando su rosada esquina por los siglos de los siglos, llevándome a ti como se lleva a un niño hacia su cuarto de juguetes, su espacio de felicidad, su diapasón, el incesante soundtrack de Del Shannon-Runaway. Lejos, en el nubífero baile de mi sombra, espero. A ti y a la rubia. Espero, mientras musito aquella maravillosa canción. Y sé que en alguna parte, cae una estrella de aire en tu cara. Ilustración tomada de Google. Etiquetas: del shannon, fiedrich nietzsche, la rosa púrpura del cairo, libros, mia farrow, nicole kidman, relatos, tom cruisse Los amigos, las soledades, el blog
5.6.08 @ 4:06 a. m. Si me detengo a pensar que la vida es como en los films de Todd Solondz, me viene esa cosa turbia y triste a la barriga, al fondo, más allá de los intestinos . Así se siente. Pero yo noy alguien que se desgañite o se ponga tristona por horas, y no sé si creer que eso es una virtud, Si todo es tan evidente, porque recuerdo a una amiga que solía emanar una vitalidad aunque estuviera deprimida. Era un caso, lo sé. Rodaba por una pendiente peligrosa de la que escapaba conversando largo tiempo. Una de nuestras amigas era su terapeuta a la manera de dedicada oyente, levantándose para estirar las piernas, tomando agua mineral, sosteniéndola cuando ella lloraba porque no resistía un segundo más esa avalancha de nudos atragantándola, Si no se ahogaba y ya no podía reír ni burlarse de sí misma. Estallaba, pero intentaba con todas sus fuerzas, no ser insoportable con quienes la querían. La vi siempre acompañada cuando necesitaba que la escucharan. La cercanía de los amigos, el bolondrón festivo en los paréntesis, las reuniones en los bares, alejándose de las terribles noticias porque uno de sus enamorados se había muerto en una explosión y ya no quería oír noticieros, saber sobre atentados, no más. Me preguntaba sobre cómo el blog ha sido como una tabla en medio de un naufragio en algún momento. Una navegando en una rústica balsa, escribiendo en medio del oleaje. Y el rocío cayendo de la nada, es decir, un sueño hecho realidad, o no, una ilusión con balsa, océano, y ese rocío cayendo de pronto, porque sí. Me preguntaba cómo hemos llegado a este punto, en el que nos hemos distanciado. Vivimos en lugares tan lejanos, y nos acercamos vía blogs. No todos mis amigos escriben, (en realidad casi no escriben) llevan unas vidas vertiginosas, mucho más que la mía. Pasan por otros continentes, son realmente unos outsiders, no tienen hijos, y lo único que pienso les falta es contar lo que les ocurre. Pero ellos no demuestran enamorarse de las palabras y al demonio:¡suck!, no tienen por qué hacerlo. * La vida no es para todos como los films de Todd Solondz, pero eso no es tranquilizador, sólo que se relaciona de alguna manera con lo que he estado rumiando: el por qué han habido pocos comentarios en Film X. Más allá de no estar en los círculos de escritores o de gente que se considera artista, no chateo con nadie, no me inscribo en redes de facebook ni en ninguna afin, y no porque me crea una antisocial sino porque de verdad mi tiempo ya está bastante constreñido y porque aunque mi hijo ya no está conmigo a tiempo completo, tengo que verlo, saber cómo le va aunque no sea yo una típica y ponderada madre. Y porque no quiero fastidiarlo, que es lo que más me molesta de los padres. Sólo que a veces es inevitable, como ahora que sé que el reaggeton ha llegado a su vida, aunque desde recién nacido escuchaba durante años, Radio Filarmonía, que es una emisora dedicada a la llamada música clásica, aquí en Lima y ambos amábamos a Mozart. Aunque él no se emocionara con Wagner, quería a Handel. Así es de fuerte la red social, que te lleva a escuchar música horripilante como si fuera gloriosa. A mí me hablan de reaggeton y encuentro por todas partes unos sonidos a los que no les atisbo ni siquiera un noise estimulante. Y otra vez al diablo me digo, así que lo que hago es suscitarle a A, o intentarlo, un interés por varias expresiones musicales, por las maravillas que aparecen y nada más. No puedo imponer a un niño lo que a sus cuatro años hubiera hecho, como llevarlo a talleres de música. Pasó el momento. Y es también eso la soledad, o cierta soledad. Pensar en todo eso sabiendo que lo escribes para que solamente lo lean, mas no importe, es decir para el 99% no importe. Así que me muevo en un medio donde la soledad tiene cara de blog y hay días que son como sesiones maravillosas, entre el twitter, la bitácora y los trabajos en casa, los biorritmos de cada día y de cada noche. Me doy cuenta que de alguna manera me estoy quejando y quisiera decir que no, que no me quejo ni quiero hacerlo. Pero todo me indica que sí quiero, más que quejarme, regañarme, por esa necedad de quien se dice que no dejará envolver por ninguna clase de espectativa. Es por el agnosticismo decantado, traicionado por mí al esperar algo, alguna señal. Es una idiotez, muy humana. Así que Nietzsche asoma con sus bigotes grandes y su mirada fuerte, con su Así hablaba Zaratustra, para hacerme pensar no en un superhombre que ve a la gente como una masa de gente inferior, sino que se separa de la gente, que se distancia para contemplar el bosque. Y que eso es necesario por un tiempo, porque a mí me gusta la gente en el sentido más expansivo, para compartir música por ejemplo, para conversar sobre Jan Svanjmaker o sobre los espárragos frescos que vi en el supermercado, o sobre la lluvia en estos días, y acerca de cosas sencillas, fetiches por ejemplo. Porque te encuentras con unos éxtasis que son como signos de una revolución molecular, impresiones, admiraciones, descartes, en fin, es todo un universo y por eso me gusta conversar y conocer gente, que es una poderosa manera de sentirse vivos. Lo que necesito es ir a una fiesta. ¿Ustedes van a muchas?. Una fiesta báquica, una gran fiesta. Eso necesito. en un estilo mitológico con reminiscencias bárbaras. Postrock y eros. Aleluya. Etiquetas: fiedrich nietzsche, jan svanjmaker, postrock, radio filarmonía, todd solondz ◄ Older & |