Bosques y máquinas//

“Somewhere Nabokov is smiling, if you know what I mean"



valerie solanas en una tarde frente a una pintura de pollock
30.4.08 @ 8:46 p. m.

me duele el vientre, viejo pollock. si vinieras borracho a mirarme serías mi amigo. necesito hablar con alguien.
me tienen miedo, miran mis ojos y mi cara y voltean sus peinadas cabezas. yo hubiera querido ser una pantera negra para asesinarlos. un loco se enamoró de mí cuando le di una manzana cruzando las iluminadas calles de brooklyn. y le canté en voz baja algo de la negra billie.

hacia el este, los puentes de brooklyn arden, y puedo ser un animal sereno.
raspando la pasta de mi cuaderno, pensé en los escritores perfectos, en los que escriben discursos contra el poder. pensé en los maricones que se orinan cuando ven a un policía que saca su pistola y les manosean los huevos. la alta cultura, las bellas artes, los beats en trance y la luz zen.
vi furgonetas con adolescentes riendo. saqué mis papeles bombas, viejo pollock, para que los nenes románticos y sus historias salgan disparadas por las ventanas. escribí sobre la marca de la muerte, viejo pollock, porque a mí me violaron antes que nazca y a mi madre el olor a hombre se llevó su vida, su endiablada alma.

amo tus manchas bestiales. no sé por qué una mujer no te ha mirado como se mira a un conspirador al que se ama.
soy negra, viejo pollock. en verdad mi blanca piel es un engaño de la naturaleza.

no lo soporto. todos viven domesticados. todos con sus obras bajo el brazo, como si llevaran lo que salvará el mundo, buscan ser célebres, correctos al final de la rebeldía, impolutos y regios. yo huyo, atravieso la fría nueva york con mis papeles, sintiendo que el odio estalla en las calles mientras entro al metro y en mi cerebro nacen mil ideas, mil flores, y todo ese mar de palabras que nadie escucha.


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llévate el libro de updike
@ 6:59 p. m.

llorábamos juntos el invierno pasado y esa fue la escena más sublime de mi vida hasta hoy. después de las horas desnudos y violentos, contemplaba tus botas cuarteadas por la lluvia que como un pequeño río se asentaba mientras caminábamos. tus pecas y tu boca, tu erección en la parada del autobús. films porno anunciados en las carterleras del cine colón. los taxis habían desaparecido y el cielo resplandeciente de un verano lluvioso era como una canción de chemical brothers.

ahora el amor es algo duro y sucio, un monstruo nn.
cae el otoño sobre tu cuerpo. a veces te sueño.


cuidé el libro de updike, espanté las pollilas y le quité el gato tus discos. cuidé cada cosa tuya para el adiós.
llévate el libro de updike. hay azares frescos en el pasillo. pronto vendrás.

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fogonazo
@ 3:22 p. m.

¿estás cerca? ¿viste cómo se tiñeron de rojo las escaleras? no te pediré perdón por nada ni nadie. tú comprendes y callas. temes ver a esa mujer que nos espiaba cuando era verano y todos se iban a la playa. ella ya no te gritará rodeada de canarios enjaulados. siempre temes, al ridículo, a las cuentas, a los vagabundos, a la noche.

no regreses. el gato tampoco te extraña. tan sólo ese viejo libro de updike parece esperarte y el niño del quinto piso que nos miraba por la cerradura de la puerta.

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sin humo ni estrellas
@ 3:19 a. m.

sí, tienes razón. él es gruñón, tiene panza, mas no me negarás que tiene un extraño glamour. john thaw o el inspector morse y el bólido tiempo.
escribo estas líneas cansada, con el olor de heno de pravia en las manos y crema de bebé en las muñecas. hace poco se llevaron con camisa de fuerza a una anciana que padece el alheizmer. perdóname, no tengo noticias alegres, excepto que estoy empaquetando cajas para mudarme y no darles el gusto a mis vecinos con sus tocadas de puerta a toda hora.

-buenas tardes ¿tiene por si acaso fósforos ? luego se los devolvemos rodrigo y yo. y me mira de pies a cabeza, se detiene sobre mi corazón, diría d, pero no, son mis senos y yo enrojezco. lo sé y le doy varios palitos al tipo que huele a colonia cítrica y se toca los bolsillos de sus bermudas anaranjadas.

(no tengo alguna gema para darte. sólo unos ojos negros, mi cuerpo, mis ojos).

-buenas noches, por favor, sí, soy yo otra vez ¿tiene a la mano un martillo? y me mira el cuello, se diría que admira mi oreja izquierda. pienso que le tiraré el martillo en la cabeza, que sus sesos caerán sobre mis pies y que luego habrá silencio, y esa paz que cabe en el puño de mi mano.

(algún origami guardado hallaré para ti cuando el silencio llegue. no verás nada sangriento. nadie morirá).

la habitación propia: virginia woolf se olvidó de los acosadores. estoy cansada y tu cara con el mechón sobre la frente aparece de pronto cuando veo los ojos húmedos de esa mujer asustada en mi serie favorita. la diva herida. a propósito, adquiriré en tu honor los dvd's de house y de dirt. no temas por mí aunque es cierto que la soledad y los tipos pidiendo alguna cosa, me copan y al escuchar a la lluvia que cae sobre la ventana, atisbo la niebla que afuera parece un remolino de algodones.

(todo se ha vuelto un campo minado y si no te mueves, te arrebatarían tu secreto).

si fuéramos eternos no estaría yo aquí manejando el toyota mientras la neblina nos cubre y le dices adiós al gato que corre por el tejado.

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Dedicatorias (II): Los nenes saltando sobre el tiempo...
27.4.08 @ 2:43 p. m.

Para D, mi pequeña musa y para Hamletmaschine, desde el film x.



¡Niña musa, cómo saltamos!. Contigo salto aún en el sueño, cuando duermes y yo atravieso los bosques, las ciudades, el espacio sideral, los túneles, el bólido tiempo.
Tus ágiles piernas hacen un run-ruuuuum en la cama y te miras en el espejo sin saber que un día lo vas a atravesar para volver a jugar con tu oso y tus juguetes de cuerda, tus legos, tu pelota y tu bucle de imágenes superpuestas como en una pintura naif.

Cuando tú duermes, yo escribo y me encuentro con mi amigo Hamletmaschine en el Film X. Él ha recorrido lugares agrestes y bibliotecas inmensas. Mi amigo es un mago, una alquimista, un viajero. Atisba y se deja atisbar.
Cuando la ciudad se dobla día tras día, noche tras noche entre monstruos y ordenadores, messengers y reuniones gubernamentales, asedios y crímenes, tú mi pequeña musa estás agitando tus globos y tomando tu leche y tus pepinillos con limón. Tienes alas de verdad y yo las miro cuando vuelas en las noches. Cuando duermes y tu corazón late como un astro que vive en un cuerpo niño. Mi nena, cuando saltas, yo salto y después comemos mandarinas y le damos cuerda al mono que se da volantines en busca de su rica banana. Aparece el bosque encantado y llega la nave espacial. En esta base f x, la nave intergaláctica nos lleva a un planeta desconocido donde los océanos son cristalinos y los monstruos son amables; en realidad no son monstruos, son cyborgs de otro mundo. Y tú eres la madrina de un velero rojo, la belleza de una movie suspendida en el tiempo.

He saltado hoy a solas y me faltabas tú. Ja, mi delgadez saltando mientras Antsy Pants deslizaba música para ti y para todos los nenes que contraen las horas como si filmaran una película mágica. Extrañé tu risa y me extrañé saltando a mis cinco años cuando el mundo era un lugar donde el paraíso estaba en una canción infantil, asomando desde mi ventana a los días con helados y cuentos de hadas. Run, ruuuum.

Alguna vez me asusté en una pesadilla sobre hoyos infinitos y me levanté a ver a papá cuando dormía, y así todo tenía un sentido y otros más, donde no había abismos ni ogros. Hasta que crecí y ellos salieron por todas partes.
Así que cuando salto contigo, mientras Hamletmaschine está en otra ciudad, tal vez atisbando alguna canción para su cuerpo emocionado, soy feliz.

Y sueño despierta mirando nenes saltando, con sus robóticos y otros juguetes futuristas, en nuestra nave espacial, lejos de toda maldad. No hay final, pasa el bólido tiempo, se desvanece la alegría, pero yo sigo cantando como si no hubiera desaparecido. Aún.




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Dedicatorias
@ 4:06 a. m.

Qué asqueroso ese personaje del episodio que hoy re-vi en inspector morse. Un rector, en realidad un canalla, con ese acento tan inglés, y esos gestos de vejete ruin.
El deseo de un animal en celo no es tan peligroso como el de un perverso.
Luego ver a la doctora, la que desentraña los cuerpos muertos, pidiéndole al IM que la acompañe, a caminar, a conversar, para disipar su horror por la muerte de la joven chantajeada.
Ahora no recuerdo el nombre de la forense en Expedientes X. Diferente, extraña, con la mirada fija en algún punto de la autopista en sus días oscuros. Recuerdo a Mulder (sí, era Mulder) el agente que cruzaba los linderos de las muertes, todo en un bagaje visceral con escenas limpiamente filmadas.
He recordado el tiempo de los signos volteados. Las dedicatorias en esos volantes y fanzines, caletas los manifiestos espontáneos, las calles de Lima en asonadas cotidianas y los días feriados conmemorando guerras perdidas, honor a los héroes de la historia oficial. Y la imagen de aquel psiquiatra, amigo de los actores, sonriendo con su copa de vino a una semana de su suicidio. Vidrioso amor de un hombre angustiado con cajetillas de cigarros en sus bolsillos y la foto de Romy Schneider en Lo importante es amar. El triángulo amoroso, la cafeína en el estómago, el insomnio y el asco.
Escribí un poema rojo para ese hombre. Ya sabes, eso no se va a morir, porque no vas dejar que maten el impulso de una tarde de agosto, su ecuanimidad rota.

Luego, las dedicatorias febriles. Como los cantos de las sopranos, como la voz de Meredith Monk: inmanentes.

Yo ya no le dedico a nadie nada. Solamente a los niños. Nadie y todos: va llegando la hora del amor under.

Te persiguen secretamente dulce peregrina, ¿te das cuenta?.
¿Acaso crees que me ufano ante ti en mi ácida canción?
Qué bah, si me quedo contemplando la caída de la noche, la desnudez del día.

¿Sabes? aparecen escritores que viven en la ciudad madre, esa que te vio nacer y que te arrojó su perfume en las nocturnas travesías. Escriben sobre series televisivas, sobre navíos nebulosos y de pronto te das cuenta que tu serie preferida merece un post que realmente sea tu mejor dedicatoria de admiración a John Thaw: inspector morse, un cioran redivivo, transformado. El héroe anónimo.

EQ decía no creer en los héroes. Hace tiempo no converso con EQ. Solamente tengo una idea de su cara porque veo sus dibujos, leo sus posts y estoy lejos de toda esa emoción de pasados días de blogueo. Además sé que en la blogósfera todo es muy frágil. La comunicación se altera o deforma. En otros casos, todo es tan amable, que parece un mundo ideal, una gran panacea.

Somos héroes desconocidos. Te escucho, aquí escindida a ratos, con la compu encendida: mundos y mundo en las bitácoras. Estamos lejos. Ja, todo se llena de silencio cuando es de noche. Jean Toots Thieleman y el saxo. Johnny Carter y Rocamadour. Los flamantes enamorados de las alamedas, los vestidos de las novias, catedral iluminada en un sábado de otoño. Todo lejano, a veces aterciopelado. La fagocitación y el renacimiento. Otra vez underwater, las dedicatorias al final del día, en el umbral del sueño. Me dejo caer. Me mato.

Mañana habrán diferentes choques. Mírame, el bólido tiempo se comió un poema bastante extraño.
Vi a Satie en una cárcel con su saxo en medio de los homicidas, y el polvo de los filmes posmodernos en la inquietud de los yuppies llorosos en una madrugada como la de hoy, mientras el presidente mira a Sharon Stone en Bajos instintos.

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Travestida.
24.4.08 @ 2:56 a. m.

Como un robot, así eres. Mutaste paulatinamente desasida de tus angustias. Te volviste una criatura frankesteiniana. Te pusiste alas artificiales, pestañas postizas, y se te ve tan natural como Sean Young en Blade Runner.
Pero te mueres, aunque la juventud cubra tu cuerpo, te mueres.

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Túneles
21.4.08 @ 2:09 p. m.

Viví en un túnel cuando llevaba coletas y un granito enrojecía mi mejilla izquierda. Era tan flaca que entre el viento y mi cuerpo se bamboleaba algo que no sé cómo explicar. Mi extrema delgadez a los trece años inquietaba a mi tía, una señorona adusta, a las monjas, a la vecina Doña Petra y a mi amigo Dani, el pelucón más pelucón del barrio.

Las veredas en verano bullían con los carnavales y yo amenazaba desaparecer en mi cuerpo largo e inquieto. Roxanna, la de la cara perfectamente cinematográfica se burlaba amigablemente de mí. La quería porque me recordaba a Patty, y no por sus chistes acerca de la provinciana del salón. La crueldad de Roxanna pasaba por ser otra encantadora faceta de su personalidad.
La provinciana y yo vivíamos en túneles. Nos agazapábamos debajo de las escaleras en los recreos, a veces a conversar sobre sus montañas fantásticas, su río cristalino, sus vacas portentosas y sobre The Beatles, su banda favorita.. Sonaba la campana y volvíamos a nuestros túneles. Roxanna me invitaba a jugar después de clases un partido de voley. Yo que había sido un desastre al comienzo del año, me lucí en este deporte que en absoluto me emocionaba. Ivonne, la rubia ojiverde gritaba: ¡cuidado con romperte!. ¡Ja, ja! respondía yo haciendo un generoso mate que provocaba esos aplausos de feria, el jolgorio, los saltitos, el bolondrón. Puaff.

Jenny era alta y robusta. Hablaba con aquella dulzura que el quechua marca, cuyo efecto era como si escucharas una melodiosa conversación. Alguna vez me contó acerca de su pasión por John Lennon: No es justo que la tal Yoko lo haya enamorado tanto. ¿Tú crees que si me conociera se enamoraría de mí? preguntaba a bocajarro.

- Definitivamente sí, contestaba yo con sinceridad. Jenny era bonita, así como les gusta a los chicos, con su cabellos suavísimos y su rostro de virgencita traviesa.
A John no le importaría que hable con acento quechua. Y lo más importante era que Jenny cantaba divinamente. En secreto sus sesiones musicales abordaban canciones como All you need is love, El plebeyo y Yellow Submarine.

- Puedo convencer a mi padre para que viajemos a Nueva York. Sea como sea estaría frente a John, lo juro.

Sí, Jenny era una fan. Escuchándola, la imaginé saliendo de su túnel. Corriendo en las calles neoyorquinas con la cara encendida de disparatadas ensoñaciones. Jenny.

Yo entraba al túnel después de clases o en pleno partido de voley. Pasaba por la capilla, a veces entraba a mirar las estatuas de Jesús y de María, su madre. Me ponía a oler las rosas y los azares. Mi mente funcionaba desde aquellos días con fragancias, imágenes, como si éstos fueron chips destinados a equilibrar de alguna manera el caos.

El túnel aparecía menos extraño que una construcción gaudiana. Era oscuro como una noche cerrada donde la música era el intento por resquebrajarlo. Me estrellaba contra sus recovecos y la voz de papá llegaba como un eco lejano. Papá y su obsesión por la buena ortografía, sus consejos acerca de la discreción y el buen decir. O papá bailando Don't let me down en la hora del desayuno, cuando los pájaros aún cantaban. Al amanecer, el buen humor de papá y las tostadas con mermelada de durazno.

El túnel crecía inusitadamente y todo lo bonito se extinguía. Ni los ojos de Dani quedaban, tampoco la voz de Jenny. El túnel, su túnel tomaba el tiempo y nos los lanzaba como una tormenta o un film de horror, sin tregua, bólidamente, sin olores, sin papá ni John.

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Antes del último incendio
18.4.08 @ 1:56 a. m.

Xita: Mi dulce pitonisa te mando el mail entre maletas, Time of the season y una movie francesa. Un campo de girasoles, la máquina deseante de la que hablaba nuestro fetiche pensador como señales en la víspera del viaje a la ciudad de las lilas y los chicos de los skates. Mi hijo me mandó tarjetas de memoria expandible para mi mp4 y he guardado fotos tuyas en una carpeta llamada Mobile station. Aún no llueve en abril y Vallejo espera por ti en el nuevo placard.

Sé que tus indagaciones sobre los dandys de Lima se han vuelto laberínticas, que dibujaste al ex-prófugo Fujimori en su silla de reo con trazos de lápiz carboncillo, y que guardas un cartel de Kasparov para mi niño: todo cuidado y envuelto en una valija de barco. Xita, ni me digas que realmente escribes ensayos patafísicos. No, no me asusta. Me regocija extremadamente, ¡aleluyas!.. Confírmame que te has entregado a experimentales noches de sexo en tu biblioteca como si transgredieras cierta sacralidad muy en el fondo, filomonástica.
Querría saber qué vas a hacer cuando te llame tu madre para pedirte que nunca regreses. Porque desquicias su solaz de días lineales, siempre con el té a las cinco, el paseo de las mascotas, las fiestas pro-caridad posmoderna. Todo cíclico e insoportable para ti, mi querida vagabunda.

Nos colocan en vitrinas brillantes y nos hartamos de las ensoñaciones, el misterio femenino, ese pathos esquizoide escupido por cada escalón que subimos exhaustas, como si el apocalipsis estuviera por llegar. Entonces serían instantes en los que veríamos arder ciudades, cuerpos sulfúricos, alimentos transgénicos, fábricas y casas de todo tipo, departamentos sombríos a las 6 de la mañana, calles con piletas, shoppings y hospitales. Selección antinatural en el horror. Y no te exaltes, no es suficiente.
Xita, ven a casa por favor. Tráeme tu requiem pintado, tus proezas sónicas, tu silencio antes de ir a ver a los héroes de las madrugadas. Personajes atrincherados en casetas abandonadas cerca del subte.

Veo a las cajetillas de cigarrillos tiradas en la repisa del baño. Y aquí yo arrugando la hoja, sujetando la colonia, sándalo y limón, y me veo en el espejo frente a ti, Xita. Me aprendo lo que cuenta fuera de anecdotarios, Milo Manara y los pastiches. Tu adhesión a ese salvajismo de redes sociales, días de films y e icónicas aventuras.

Prepararé el pay de limón a punto. La ciudad comenzó a arder y sigo esperando tu mail.


*

Los zapatos de D son los más bonitos del mundo. Pronto tendrás un par idéntico talla 36.
Abraxos ( escríbeme sobre tus arcanos, tu novela interminable, la mirada de tus niños cuando amanece. Paraísos.).


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Paleta roja
17.4.08 @ 2:56 p. m.

Me acurruco al lado del placard. Mis zapatos ya no me quedan, ahora calzo 27 y sé silbar. Mi amigo Pedro dice que no, que hago ruiditos como si fueran pedos sin olor.
Mamá se ha ido con un gigantón que tiene la cara como guasón. Él no se ha pintado, es así y yo le tengo miedo porque le he visto jalonear los pezones de mamá y no sé por qué ella se ha reído y le ha dicho algo a la oreja. ¿Por qué todos se esconden cosas?.
Guasón en la tardes de los domingos, cuando mamá sale al mercado, viene y me toca mi rayita por donde hago pis. Me hace cosquillas en los pies y me da una paleta roja tan dulce mirándome con ojos de pez. Me dice: no le digas a nadie que te hago cariños, es un secreto entre tú y yo.
Yo no soy mala, o no sé, si alguien pudiera responderme : ¿por qué quiero que se muera Guasón?.

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Fotografías que no tomé (II)
@ 4:36 a. m.

Corrían los niños por las calles muertas. Días de barro estallaban y Vania se escapaba sin la estrella en la solapa de su saco fucsia. Tan veloz huyendo la pequeña, mientras la sangre pintaba las paredes cuando dos chicos uniformados fusilaban ancianos entre los pájaros y la primavera.

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Si dibujara...
13.4.08 @ 2:15 p. m.

Me di cuenta que al escribir incluyendo algún detalle no precisamente escabroso de mi vida, mas no sé cómo decirlo, quizás innecesario, me ha llevado a imaginar qué catártico sería dibujar ciertas situaciones.

Querría dibujar una mujer que se transforma en una pantera.

Querría dibujar una mujer que lanza al piso a su acosador, un grandulón.

Querría dibujar esta viñeta en una situación análoga, en vez de hombres, allí una mujer y una niña. Y sin decir santa, porque no me sale esa palabra. (Tanta monjita a mi alrededor en el colegio, algo tendrá que ver: santos, santos, santos, santos por todos lados, en la capilla, en las repisas, en el patio, en la habitación, en el salón).

Andrés Edery

En vez de escribir que eso o aquello me violentó, dibujarlo.
Algunas veces querría dibujar una gran flor carnívora.

Otras, he pensado en Fujimori, dibujado en una viñeta a la manera de Alberto Breccia, con potentes trazos. Con una evocación kafkiana. Algo denso.

Y en otras ocasiones, me gustaría dibujar una viñeta inspirada en una situación común, como ésta.

Rogelio Naranjo

Así podría encontrar cierta cohesión con lo que quiero hacer. Una acción que se corresponda a los deseos más recónditos.
Y después salir a otra secuencia.
Seguir existiendo.



(Para ver ampliadas las imágenes, hacer clik en ellas).

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eones
12.4.08 @ 8:14 p. m.

veo brillar a un éon

no, es un astro

no, es una placa luminosa

no, es una alucinación

no, es un eón que no está aquí.



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fotografías que no tomé (I)
11.4.08 @ 4:12 p. m.

el vuelo de un gorrión cerca de la ventana / el gato pintado en la pared con témpera negra y gotas de fucsia en los ojos/ los carteles de berlín y las fosforecencias de tu polo lila/ los faroles a media luz en la alameda chabuca granda a las tres de la mañana/ tu pelo dorado cuando el sol lo toca y las pelusas del melocotón en tu nariz/ la ciudad blanquecina por la niebla cuando amanece/ tu jadeo de leopardo/ un bosque al final del sueño/ electrodomésticos y rosas impecables/ tu apoteósico silbido / el tablero de ajedrez en el claroscuro de la tarde / tu cara cuando bailas/ la niña musa saltando / el ajedrecista recostado en su cama luego de la victoria / el rostro de papá a través de un tul de novia / los columpios del parque kennedy / luc frente al taj majal en un verano rojo / yo y el chico de los rulos con cuarzos de jade en la fiesta del maíz/ el mar en la metempsicosis cual premonición del criminal que se suicida en inspector morse/ las estrellas en el cielo de cusco/ la lluvia de febrero en las calles de miraflores/ los niños vagabundos de las esquinas del mundo/ un palestino cantando/ jorge luis en el malecón de barranco con su acordeón y sus canciones cual efebo que enamora / annika en un solar con su túnica de antígona/ los caballitos de mar y los caracoles en el puerto del callao / hamletmaschine en la noche mexicana con su diamantina sonrisa/ felipe pinglo alva sentado en el parque de la exposición/ el príncipe kropotkin defenestrando con su risa todos los títulos de la nobleza/ edgar quinet conversando con jules michelet en una madrugada parisina/ un poeta desconocido escribiendo el más hermoso haiku / el cuerpo de ian curtis en una mañana soleada/ lautreámont pensando en el puente del río sena / scavenger bride con sus muñecas en su habitación de buenos aires / puck en la placita tomando mate con una hermosa pelirroja / francisco escribiendo en inglés una historia fantástica / patty en el tobogán rojo del colegio / julio polar dibujando sus seres koalas / mi primer blue jean con su bolsillo secreto / los puentes de praga / mi sombra tu sombra / tu espalda con su lunar pequeño y sus pecas / la leve luz que cae sobre mí cuando te miro



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Lista amorosa
9.4.08 @ 11:58 a. m.

1.- El gesto de papá cuando M me jalaba el cabello con todas sus fuerzas.

2.- Una mañana caminando en el muelle, allá en el fin del mundo, recogiendo piedritas tornasoleadas y mirando a los chicos rubios y trigueños corriendo locos por llegar a aquel acantilado con flores recién plantadas.

3.-El chico con lentes y pelo esplendoroso tocando la guitarra en un garage que olía a alcanfor.

4.- F saltando en la azotea, como si tocara la estrellas. Agitaba una luz de bengala a las 12 a.m. en un Año nuevo.

5.-A tocando su tambor con sus manos chiquitas.

6.- El primer Torneo victorioso de Ajedrez que fue una fiesta de los sentidos. A fotografiado en la memoria.

7.- Las noches lindas de los cuerpos enamorados.

8.- Los conciertos con covers y canciones recién estrenadas. La gloria musical.

9.- La caída del mechón castaño de S en su frente: sexy glamour.

10.-Las horas en los bares con los amigos, donde podías bailar sobre las mesas y todos te querían bien y había que eludir los peligros en los paraderos si no había dinero para tomar un taxi. Éramos austeros y temerarios.

11.- Las horas en las bibliotecas móviles: en tu casa, en la mía, en la biblioteca distrital, en aquella majestuosa sala europea, luego en las webs.

12.- Las funciones de cineclub: especialmente aquel fulgurante ciclo de Buñuel en la Filmoteca del Museo de Arte.

13.- El descubrimiento de films bizarros.

14.- Luc actuando en La cantante calva mientras los chicos babeaban por ella.

15.- La llegada de la musa bebé.

16.- Los abrazos y la risa de la niña musa.

17.- Encontrar el blog de Scavenger Bride, el primero que me emocionó.

18.- Las aventuras musicales en las madrugadas mientras blogueo.

18.- El twitter como epígono de registros instantáneos. Acucioso y fresco.

19.- Escuchar mp3s, caminando, viajando en el bus y en los combis. Reloaded almístico.

20.- Comer cebiche con conchas marinas y chicha morada.

21.- Las conversaciones con mi amigo Jorge, su resplandor.

22.- Juanita riéndose a carcajadas.

23.- Intervalos de la memoria: fragmentos amorosos, rostros, actos fallidos, palabras, miradas, flashbacks lumínicos.

24.- Saber que fui alguna vez una reina para alguien.




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De covers y happenings para el gato mayor
@ 12:44 a. m.

Mi vida hacia inicios de los 90's era como una sucesión de imágenes vistas por un caleidoscopio. Ustedes podrían decirme cómo fueron las suyas: si vivían en Lima, tal vez nos cruzamos en una esquina o en algún apagón. Si estaban lejos, en el DF en México, en una ciudad de Argentina o en Madrid, la polifacética, posiblemente escuchábamos soundtracks distintos y ni imaginábamos que seríamos blogueros, twitteros compulsivos, cybernautas conspiradores (quién sabe qué más).

Yo conspiro con covers en la cabeza. Me enamoro de un cover magistral.
Así recuerdo a Ataque 77 cantando Perro callejero, de Alberto Cortéz. A los chicos de 5 Cent deposit interpretando Happy together. Mi propia existencia era el cover de una vida estruendosa. Reinventaba historias trágicas al ras de un patetismo gastado. Me faltaba spleen, aunque la garra ya la tenía. Escribía manifiestos confusos que poco a poco aclaraba en noches musicales con Patti Smith y Eugene Ionesco, y la perplejidad por mis rodillas amorateadas al caer sobre el asfalto en una persecución cinematográfica donde éramos los antecedentes de Matrix reloaded dando paso a una ultracatarsis en las madrugadas. El cover de Fermín emulando al dulce Víctor me enviaba a los extramuros de la ciudad, todo en planos alucinantes, porque el cover era un símbolo. Escribía y hacía covers para conjurar el beso del chico que tocaba en los garages del barrio. Funcionaba, claro que imperfectamente (eso era lo mejor, todo sinuoso, experimental).

Con el paso de esos años dorados, me armé de prosódicas demostraciones: fui recia y según mis tiernos detractores, me convertí en un peligro. Yo en sí era un cover encarnado en un cuerpo crujiente. Así que quise distraerme de mí misma y dedicarle a mis enamorados, happenings a modo de aventuras, improvisaciones, volantines en plena pista, lucimientos tititerescos. En honor a un baterista que tenía un mechón castaño claro que le caía sobre un ojo cuando poderosamente tocaba, me convertí en un actriz apreciada por la muchachada.
El gato mayor saltaba sobre la tarima, le sacaba brillo a los platillos y seguidamente se abalanzaba sobre mí con un encanto matador.

Mi más osado happening fue un cover muy en el fondo y el gato mayor se enamoró de mí como si yo fuera la musa de las musas. Su amor me asustó. Fue un happening incesante, una pegada de covers violentamente hermosos. Esa mezcla feroz hasta hoy me recuerda sus manos largas con muchos vellos refulgiendo bajo el sol cuando me abrazaba y me decía: tú eres mi mejor canción.


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Happiness II (cuando tienes que darle vueltas a un film inquietante)
8.4.08 @ 3:45 p. m.

Tenía muchas ganas de conversar con algún bloguero, no bloguero, twittero, vouyeur, qué sé yo. Conversar sobre Happiness. Tengo que ir a uno de esos cafés maravillosos de la ciudad, a reunirme con J. O sino a un bar, ¿por qué no?. Lo que pasa es que me puedo embriagar como hace tiempo no lo hago. Qué placer, eh.

Decía que Happiness demuestra cuán influenciado está Todd Solondz por Woody Allen, tal como lo declarara en una entrevista. Lo que ocurre es que TS ahonda en lo escabroso, hasta la llaga, encuentra la cicatriz, vuelve a rasgar la herida y saca la pus. La avienta con una fuerza que te deja de una pieza. Si eres el mismo después de ver Happiness, si no te caíste al abismo, quizás eres reaggetonero o no sé, algo parecido.
Hay ciertas cuestiones en las que hay que ser radical. Viva el extremismo estético.

TS ha interiorizado el humor alleniano y lo ha puesto en un bombardero. Lo ha hecho estallar.
Sobre esa extrañeza que Beckett extendió en cada creación suya, esa Nada de alimento kaffkiano Todd Solondz la ha fagocitado para que sea captada hasta el fondo, porque si no de qué vale decir algo que se ve diariamente bajo el filtro de la condescendencia. TS es un tipazo filmando. Definitivamente, es un bárbaro de la cinematografía actual. Enhorabuena.

Qué magnífico es decir lo que quieres de la manera que te provoca decirlo. Estoy refulgente.
Escucho a David Bowie, el camaleónico David, que me parece a estas alturas, un émulo sutil de Happiness.

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Happiness
7.4.08 @ 8:48 p. m.

Todd Solondz demuestra que filmar una película conlleva sangre, ideas, provocación, humor y más.

Después de ver este film, el panorama se me ha abierto como un golpe revelador. O una serie de golpes que te van mostrando lo que conoces y que sin embargo no develabas porque te faltaba completar el puzzle. El plus de las ideas se me escapaba por otras vertientes del raciocinio. Sucede que cuando piensas demasiado y no contrastas esos rizos con la palpable existencia te pierdes en estudios que supuestamente te llevan a profundizar y a descartar lo obsoleto. Todo lo altisonante, obvio que se va a la basura: uno se desprende de verdades consagradas. En ese camino uno está descreyendo con cierta ternura manifiesta en actitudes, gestos, afinidades encontradas, afinidades perdidas.

Viendo Happiness, encontré retratos desolados y un humor punzante. Precisamente ese humor te despierta; se moviliza el disparador emocional, lo que es sólo una parte del acontecimiento. TS, escarba, raspa, disecciona, y te entrega historias entrelazadas de gente que sufre, goza, duda, se muere de hastío, de angustia y frustraciones, en medio del confort y el movimiento de la ciudad inquieta. Pedofilia, crimen, soledad, todo mezclado en dosis corrosivas con la risa estallando de pronto, cuando por ejemplo ves unos ojazos desmesurados concentrados en un ruso que toca la guitarra y canta una canción idílica. O esa escena cuando la chica obesa le cuenta su secreto a su reciente amigo, un hombre que se masturba y masturba hablando por teléfono al azar a mujeres. Un hombre tímido, que se ha enamorado de su vecina, una escritora, mujer linda a la que TS le hace decirse unas cuantas verdades superlativamente inquietantes. Ver a la ampulosa mujer comiendo sus super porción de helado mientras cuenta algo espeluznante y triste.

Hay una escena que es bárbara: padre e hijo en una confrontación a la que da forma el niño con sus preguntas. Cada interrogante es contestada con una honestidad en la que el padre es autoimplacable, aunque esa mirada húmeda que se posa sobre la de su hijo, demuestre al mismo tiempo su vulnerabilidad.

En Happiness, se encuentran fuertes motivos para reír y llorar. Las metaficciones, aquí simplemente son rasgos, luces, aguijoneos. Todo se siente tan real en este film, tan cercano y a la vez lejano, porque uno se inclina a encontrar una negación. En ciudades del llamado tercer mundo, ¿acaso sabes de una mujer cortando el cuerpo del hombre que la violó? Algo suigéneris hastas cierto punto si recordamos la primera amputación del pene que Lorena Bobbit le hiciera a su esposo, o las historias de seriales killers que aparecen en los diarios y los noticieros televisivos.

Ciertamente a la violencia la percibimos cotidianamente, sólo que al verla en un film, tratada como la filtra Todd Solondz, las caretas de los buenos ciudadanos caen brutalmente sin que se usen recursos efectistas. El film está cuidado milimétricamente, con osadía.. TS no bombardea la imagen del depravado, puristamente. TS escépticamente arroja los rostros de una sociedad lasciva hasta la muerte. En Happiness, el padre de familia que cada noche cena en casa, aparece en toda su amargura cuando dice: estoy enfermo.

Todd Solondz ha declarado estar influenciado por Woody Allen y por Samuel Beckett. Eso está comprobado cien por ciento en Happiness.

Alvy Singer en Annie Hall, intepretado por el mismo WA dice:

Tengo un punto de vista realmente pesimista sobre la vida: creo que la vida se divide entre lo horrible y lo miserable. Ésas son las categorías principales […] Lo horrible sería... no sé, los enfermos incurables […] Me refiero a los ciegos, los inválidos […] Y después, lo miserable incluye a cada uno de nosotros. Lo engloba todo. Así que tenemos que dar gracias por sentirnos miserables, pues la otra alternativa es aún peor.

Y esos instantes de silencios que en la película son como pausas/detonadores comulgan con la estética beckettiana, algo que solamente un individuo de la estirpe a la que pertenece TS, podría concentrar y volcar en un film memorable.



Ilustración: personajes de Happiness dibujados por Daniel Clowes.

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