Bosques y máquinas//

“Somewhere Nabokov is smiling, if you know what I mean"



De pronto la noche fue un subway tranquilo [y recordé a Kurt Cobain]
5.4.11 @ 5:26 a. m.

Los primeros síntomas de agotamiento aparecen cuando sientes frío. Lo pensé y me preparé un mate energizante. Disfruto al fin del verano como una película sobre dioses mayores que descansan luego de la embriaguez. Ahora el bip bip que viene de la habitación vecina va a despertar a C la enfermera  que madruga y me ve caminando por el pasillo, antes que ella le sirva el desayuno a la señora que vive en el tercer piso.  Me gustaría decirle  que cuando oigo aquel sonido, me veo caminando por la ribera de la playa a las  cinco y pico de la tarde. Verano 2004, cuando J tenía uno de esos celulares con timbres espantosos y nos reíamos mientras mujeres extenuadas nos ofrecían refrescos helados y quequitos esponjosos con un glassé muy blanco. Sonaba Pavement en la radio portátil, Summer Babe y luego Kurt Cobain en una sesión especial. Porque era cinco de abril, y los tributos no fallan cuando alguien como KC ha sido y es tan referencial en la adolescencia. Ya sabes, él es como el James Dean de la música, un clásico, una de las razones por las que las dosis de intensidad a través de su voz son parte de tu cuerpo musical.

He perdido muchos mp3's, materiales y primeras anotaciones sobre lo que escuchaba desde que me asombré con una primera canción. Solemos perder cosas maravillosas, y algunas las recuperamos, otras parecen desvanecerse en el disco duro de la cabeza, y no, están grabadas como huellas de identidad, que retomarlas en discos es un énfasis. Como Smells like teen spirit,  un afónico desgarro de lo vivido en una ciudad literalmente herida de muerte. Kurt Cobain sintonizaba con lo que sucedía. No se trataba de llorar, porque el corazón del país se desangrara y la generación de aquellos años se debatiera entre el desconcierto y la guerra. Nirvana con KC era la implosión. El rubio de voz salvaje tenía una actitud despojada de autocomplacencia, con sus tenis, sus jeans, la guitarra, el grupo, la manera de arrojarte a la cara lo que un poema logra: afectarte.


[Come as you are. 5 de abril de 1992. Discurso del presidente Alberto Fujimori: "...Disolver temporalmente el Congreso del Perú...". Come as you are, cantaba Kurt Cobain en radio Doblenueve. Le escribí una postal a B, mientras las sirenas ululaban en las calles de Lima]


Como a Elvis Presley, a Kurt Cobain, dicen haberlo visto en alguna calle recóndita del mundo. Lo cierto es que ya no está entre nosotros, cantando.  Permanece su voz,  algo más poderoso que un feeling romántico, lo sabemos, Kurt.

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Manzanas vs narcolepsia
3.4.11 @ 7:04 a. m.

Muy armónicas las manzanas Israel, jugosas y coherentes con el ánimo de una fugitiva. Para mí que huyo de las antípodas de la ciudad beat.
Escribo, cansada y recogiendo fogonazos, paso a paso, hora por hora. A mi lado, las manzanas frescas son visualmente, estimulantes, como analogías de las canciones de Nico. Otra vez, ella. Las doradas insistencias entre papeles y frescos de muchachas barrocas en Tumblr, caligramas encontrados, y el primer golpe del frío. Vivo en un lugar húmedo, al que la playa arroja su olor cada mañana mientras el rugido de los motores estalla lentamente los domingos.

Abril nació. Falta una semana para votar. De aquello no huyo ni huiré.

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Pausas cinematográficas
29.3.11 @ 4:35 a. m.


¿Te dejas apabullar por una crítica?. Por ejemplo que valoren como rebuscado, conversar con palabras no tan usuales en el vocabulario del día a día. ¿No disfrutas expandiendo al lenguaje?. Una de las maravillas, pasa por experimentar con otras palabras.  Verano, por lo eufónico, se oye mucho más bella que estío. Y sin embargo summer, que no es palabra en castellano, resuena como si hablaras de praderas soleadas. Todas, subjetividades aprendidas. Un niño de 11 meses oye: verano y piensa en galletas porque no sabe aún qué implica esa palabra, tampoco ha sentido al verano. Éste pronto llegará y las sensaciones le darán sustancia a la palabra. Verano, la playa, los helados, los shorts.

[Obviamente, tu verano es eterno, escribo en un papel, al margen, para recordarlo, para recrearlo después]

Escribo estas líneas antes de las 5 a.m. con apuntes a un lado sobre zonas radioactivas para un pequeño trabajo y reservo la imagen de la niña mirando un remolino que la matará. Con una sola fotografía, le explicarías a un grupo de niños lo que significa el estallido de una bomba nuclear.

Mi pausa cinematográfica pasa por esta imagen, antes de dormir. Una breve meditación, una vez más sobre los peligros de la condición humana.

[Se aproxima Abril...]

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Anotación amorosa
24.3.11 @ 5:40 a. m.

He virado al filo de mi máquina sex como si me fuera a Itaca, underground,

con tóxicas canciones, The Raveonettes, solarisation y Ornette Coleman

hermoseada en un orgamón de papel en la noche, co-Razón  y ventisca, postrimerías del verano,

 contemplando carteles de cine en la habitación como lux de ti, reflejos, ecos, el sonido inquietante de un recuerdo, Tú.

He cantado farewell farewell y me he visto en un informe al reverso de la ciudad

como si el yonqui Lee me hubiese dedicado un almuerzo desnudo, fantasmagóricamente y me hubiera lanzado a ti,

te he nombrado temblorosamente otra vez, antes del alba, como una peregrina que te mira a través de un ecran secreto.

Mi delicada reminiscencia, te he visto como si la ciudad brillara en ti, o tú fueras la recóndita marca de la felicidad, farewell.

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Madrugada twitter
23.3.11 @ 4:15 a. m.


Los blogs personales son nebulosas
22.3.11 @ 2:53 a. m.

Gracias Jaime Garza, de la novel narrativa. Gracias Konrad, atisbador y honorífico de las zonas expandibles. 

El éxodo post-90's en Perú se siente. Las secuelas, la vida de los que no nos fuimos, la dispersión en la ciudad en la que vives, a la par que la eclosión de las redes sociales. Los cruces, los desafíos de hoy para crear. Pienso en el prolífico Henry Miller, en Samuel Beckett, en Salinger. Distintos entre sí, escribiendo y escribiendo. O lejos, Artur Rimbaud en medio de los parajes africanos, el polvo y la soledad. ¿Qué  tenenos de épico, hoy entre máquinas y nodos?. ¿Qué desarrollamos entre el vértigo de la urbe y nuestra mirada?. Creo que si no estuviera aquí escribiendo, no sería quien soy. Me completo cuando escribo en el momento y luego sé que esa sensación se queda cortada, como si estuviera nadando y me detuviera para flotar y flotar. Sé que un impulso de largo aliento me sacará del stop. No me quedaré flotando. ¿Ustedes comprenden?. Si no hay movimiento, no hay  impulso. Escribir es movimiento. 

***

Hoy en la tarde, estuve en un restaurante pequeño embellecido con untoque moderno, levemente remodelado, noté. Botaron las fórnicas, y pusieron en una pared lateral, un empapelado simple de posters superpuestos. Las luces son cálidas y hay una barra muy funcional. El baño tiene un lavatorio blanco parecido a un embudo y con ese detalle se forja su personalidad. Lo único que me fastidia es que este lugar no pertenezca sino al centro de Lima. Bebiendo mi frozen lemonade, recordaba la primera vez que escuché las canciones de Soy Robot, y después de hablar con J por teléfono me inquieté por su reacción.  Se desilusionan de mí cuando conocen mi cinefagia. No me importa hasta que alguien como J no disimula lo suficiente su desencanto. No sé si exagero el golpe de la subjetividad.
Cuando salí del cine, hoy, quise gritar como una poseída: Lima, eres mi madre. La ciudad en la que nací, es mi  progenitora. Un día de éstos les contaré por qué.

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Madre mía, tengo estrellas rotas en la cabeza
21.3.11 @ 12:30 a. m.

Dije aquello en mi sueño, madre, con el azul profundo de película-cielo convirtiendo al paisaje  en un  fresco. Estaba en Buenos Aires que para mí era una Argentina llena de nubes, después de una salida de emergencia del aeropuerto. Isabel que es la tía de mi querido masterkid, unía bordes de una pañoleta en una singer con pedales como en el tiempo de mi abuela Angela en un taller al aire libre franqueado por paredes de adobe. De Sica  en la escena.
Ese anacronismo me asombraba, la singer, las paredes, en contraste con el cielo y  a la vez seguía inquieta porque mi bicicleta se había extraviado en una pequeña odisea aérea, algo que no recordaba totalmente, uno de esos saltos de memoria congelada. Los trabajos manuales eran los que nos mantenían, lo entendía y me dejaba arrastrar por la melancolía , reuniendo señales que confirmaban un final, una pérdida, allí de pie con una especie de navaja china que retiraba la lana de una capa de cuero extendida en una enorme mesa de vieja madera. Desviaba mi vista a un lado y veía que las nubes se acercaban a mí.  Al otro margen, todo  era ya una gran nube, y desaparecíamos, lo supe. Fue en ese instante que sentí que mi cabeza era un depósito de estrellas rotas. Mi cabeza era un crack.


  ***

Si tuviera que darle un soundtrack a aquel sueño, sería éste:

Rowland S. Howard  recording

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Milton Babbitt
14.3.11 @ 4:44 a. m.

El bólido tiempo y la efervescencia. Milton Babbitt en la vanguardia, impactando la música. El hecho de ser algo que para muchos no tiene melodía, solamente significa una cerrazón. Como si los ritornelos fueran dogmáticas postulaciones. Un ritornelo en el sentido que Gilles Deleuze le daba,  libre, característica por ejemplo del jazz.
Milton Babbitt se fue a principios de este año, y sus Ensembles y muchos aportes más quedan como primeros pasos de la llamada música serial electrónica.


Babbitt- Ensembles for Synthesizer (1/2) 



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En blanco y negro, otra vez la reminiscencia
3.3.11 @ 8:08 p. m.

Nococaine For The Soul - Eels



Gatos negros
2.3.11 @ 12:12 p. m.


Usted, William Burroughs era un gato negro. No, disculpe, usted es un gato negro, su octava vida está en sus libros. Supernova.


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