“Somewhere Nabokov is smiling, if you know what I mean"
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Bosques y máquinas//
“Somewhere Nabokov is smiling, if you know what I mean" viscerales
23.12.08 @ 12:49 a. m. el asalto fue rapidísimo. a modo de emboscada. dos hombres en motocicletas detuvieron el auto, nos apuntaron con sus pistolas. amenzaban a gritos. en medio de todo me di cuenta que se enfocaban en el hombre que le había exclamado al chofer ¡acelera porque me persiguen!. analizando en retrospectiva, el asalto fue un ajuste de cuentas. al final no hubo disparos. y todo duró aproximadamente minuto y medio, no más. como en un video clip, como en la última escena de tu vida que ves pasar ante tus ojos. yo había estado tan distraída. así camino en estos días y hoy más, pero mi radar intuitivo, ahora lo sé, no falló. la tarde soleada, el colectivo-un auto blanco manejado por un hombre rubio. el pasajero que había gritado, un hombre gordo con ojos saltones y expresión tensa, y nosotros, una mujer que llevaba un bolso de cuero, ligeramente gruesa, un hombre musculoso con polo benneton y yo, la de los jeans, flaca, llevando su bolso diesel y una bolsa de tela negra con ropa. los asaltantes llevaban lentes oscuros, eran robustos y de mediana estatura. habían detenido el auto a tres cuadras de una comisaría. hubo un colapso emocional. el tránsito se detuvo, y los gritos con groserías se acrecentaban. e intempestivamente los tipos ya no estaban allí. el chofer y el pasajero discutían. el pasajero le increpaba ¡huevón, tú eres cómplices de ellos!. todos éramos pasajeros de algo violento, pasajeros de nosotros mismos. pasajeros confusos. pasajeros jodidos. había pensado en masterkid y en la pequeña musa, cuando nos amenazaban, y en que no debía ser ese mi final. en esos momentos, no encontré el intersticio para burlarme de mí. el humor y la proximidad de la muerte colisionan. todo fue demasiado rápido. y al final no hubieron disparos. yo no había salido del auto y me cubría con mi grueso bolso como si así protegiera mi corazón. escribo este post en casa de masterkid y d. la abuelita de ellos duerme cerca. escucho alpha male. no he tuiteado esta noche. vine a este hogar. sigo escuchando la canción. no tengo sueño pero me obligaré a tenerlo. más tarde otro arduo día llegará. Somos violentos, somos pacíficos
19.6.08 @ 2:59 p. m. En estos días me he dedicado a reconsiderar la violencia en sus diversas expresiones. Sigo en ello, y espero compartir con quienes lleguen aquí esta inquietud. Necesito leer algunos ensayos al respecto. Entretanto leyendo textos que no están directamente relacionados a la violencia, las ideas se me aclaran y son refrendadas bizarramente cuando en el bus un borrachín intenta tocarme la cara. En fin, no le diré a eso pequeñez ni gran agravio, pero sé que fue algo violento. El tipo me miraba con el líbido disparado animalescamente y su olor me daba naúseas. Me cambié de asiento gracias a que mi compañero de trayecto se puso en mi lugar. La gente se veía cansada y apretada a las 10 y pico de la noche. El incidente no fue algo que removiera a los pasajeros y cuando el borrachín bajó a su destino me dije que tal vez en su casa se portaría como un patán. Ojalá me haya equivocado. Querría escribir más en este momento. Y he de salir, mientras el bebé que vive en el tercer piso otra vez llora y su madre grita enojada. Violencia. Etiquetas: viajes de bus, violencia ◄ Older & |