“Somewhere Nabokov is smiling, if you know what I mean"
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Bosques y máquinas//
“Somewhere Nabokov is smiling, if you know what I mean" ¿la eternidad?
26.11.08 @ 9:32 a. m. Tenemos que recordar que no existe eternidad... Héctor Lavoe. Pasan las canciones, el olor de la ciudad, del sexo, la intemperencia, la tersura de tu piel, la risa, la lluvia, los niños jugando en los parques, las partidas de ajedrez, las fiestas, los crímenes, la misma muerte. Todo pasa. Ya no los veré algún día. Todo parece haber sido dicho y no, porque volverá a ser lanzado en cada punto cardinal del planeta. De la soledad y su mecánica, hablarán una y otra vez. Tu simple canción, la de los momentos extremadamente cotidianos también desaparecerá contigo. Ilusionismo, reciclaje emocional. La metafísica acaracolada. Aparte. Concreto cuerpo. Abstracción musical, es lo único que quedará cuando nadie te diga algo, una sola palabra dulce. Y qué swing tan solitario. ¿No importará?. Quizás el llanto del nacimiento, retorna. La risa lo mata. Dame tu risa niña. Polifónica. Temporal el texto. Busco algo más denso. Terrorismo íntimo. Serenidad hacia dentro como consecuencia. Escribir otra vez. Etiquetas: ciudad, héctor lavoe, niños Saudade de niño
8.2.08 @ 4:57 a. m. El niño se acomoda los pasadores de sus zapatillas y se toca la cabeza, distraído con la voz de Regina Spektor que viene de alguna habitación. Lleva unas bermudas verde limón y un polo negro con el estampado de Dragon Ball y está apoyado en una hamaca que parece suspendida como un pájaro levitando. Decide acostarse y soñar despierto. Piensa en su madre y en las canastillas de helados que ella traía los veranos a la casa chica de su abuela. Vacaciones con dientes de león y muñecos biónicos. Maquetas de cartón pintado con témperas y maderas cortadas en la carpintería del padre de Quique, su amigo desde el primer año del kinder. Extraña de pronto ser el chico de seis años y le da rabia esa nostalgia de leche tibia y cuentos con colores encendidos. Origamis, pelotas, autos miniaturas, canciones graciosas, el pelón payaso, las marionetas, y mamá lejos de su padre, en mudanzas gitanescas con cajas de libros y el nintendo cambiado por otro mejor y así sucesivamente. Caracola bonita en la piscina de juguete y films de animes. No hay arcángeles cerca. El niño se levanta, atraviesa el pasillo del barco, busca su mochila y en el camarote atravesado por la rutilante luz matinal escribe en una hoja amarilla: Quisiera ser Gokú. ◄ Older & |