comienza la fase cobalto [wally neuzil le habla a egon]
wally neuzil le habla a egon
somos las únicas cuando estamos ausentes o lejos
yo era tu animal de compañía con la fineza del oro que usabas para imaginar lo que dibujarías
yo era tu clavícula y tu sexo mojado
y cuando la frontera del cuerpo era difusa tú saltaste sobre otro cuerpo
te comiste el mío a la distancia con tus garras con las mismas manos que me pintaban levantándome la falda
fui tu música cuando las sombras tomaban tus ojos
máquina del sueño rota en el tiempo
ahora que estoy entre muertos y disparos tu rostro pasa entre la niebla como una pintura sucia
el humo cae y cae sobre mi cara mientras allá en el desequilibrio te vas con una muchacha cuya cara es una rosa
amante de pianos y pentagramas yo no te odio
yo odio lo que desconoces toda la artillería el pavor el óxido
wally no es una flor wally es como las espinas de los cactus y está sola como cuando nació
no llora y tiene halcones en la mente
y canta lejos de tus palabras como si el último reducto no estuviera aquí
sin nostalgia al fin sin nada hacia el tiempo desnudo como un lienzo virgen
miro el infinito que es como una broma cruel sobre mis iris y levemente sonrío poseyéndome a mí misma un fantasma
egon no te digo adiós no quisiera verte entre los demonios de la eternidad
nunca más llena de humo y silencio cual cuerpo extendido y fijo
al final de un infantil grito soy la que reina sobre su amor cadáver
desamada desamados todo el cielo todo el cuerpo
somos las únicas cuando estamos ausentes o lejos
yo era tu animal de compañía con la fineza del oro que usabas para imaginar lo que dibujarías
yo era tu clavícula y tu sexo mojado
y cuando la frontera del cuerpo era difusa tú saltaste sobre otro cuerpo
te comiste el mío a la distancia con tus garras con las mismas manos que me pintaban levantándome la falda
fui tu música cuando las sombras tomaban tus ojos
máquina del sueño rota en el tiempo
ahora que estoy entre muertos y disparos tu rostro pasa entre la niebla como una pintura sucia
el humo cae y cae sobre mi cara mientras allá en el desequilibrio te vas con una muchacha cuya cara es una rosa
amante de pianos y pentagramas yo no te odio
yo odio lo que desconoces toda la artillería el pavor el óxido
wally no es una flor wally es como las espinas de los cactus y está sola como cuando nació
no llora y tiene halcones en la mente
y canta lejos de tus palabras como si el último reducto no estuviera aquí
sin nostalgia al fin sin nada hacia el tiempo desnudo como un lienzo virgen
miro el infinito que es como una broma cruel sobre mis iris y levemente sonrío poseyéndome a mí misma un fantasma
egon no te digo adiós no quisiera verte entre los demonios de la eternidad
nunca más llena de humo y silencio cual cuerpo extendido y fijo
al final de un infantil grito soy la que reina sobre su amor cadáver
desamada desamados todo el cielo todo el cuerpo







