Bosques y máquinas//

“Somewhere Nabokov is smiling, if you know what I mean"



thrailer intro
31.5.08 @ 2:44 a. m.

el universo y sus diversas salidas. desconozco cuándo escribiré desprendida de esa cosa molesta que me fractura y endulza cuando menos lo espero.

esta realidad de no pertenecer en realidad a ningún grupo, no me alegra ni me entristece. hay algo al fondo del écran que no veo aún con claridad. algo que bulle y me arroja a un punto difuso, así que me burlo de mis ojos alucinados en la madrugada de este sábado sin más gozo que una notebook en la cabeza. y claro, tu cara hermosa como un fotograma de un film futurista. tu cara al principio y al final.



*



la imagen de unos jeans colgados en un cordel. azotea con macetas rojas. una tarde de febrero en san miguel, y cerca el parque de la media luna. un mail leído mirando cómo los jeans se secaban.

una noticia, el fin de una historia. un cuerpo cayendo, el tuyo allá en una oficina de bienes raíces.



*



teoría de las imposibilidades. sexo frío de muñecos preciosos. latas de coca cola tiradas al costado de los cuerpos. y un poema de lucho hernández en la pared. sin cervezas, humo ni fresas.



*




sueño con la nieve y una horda de gatos. sueño que tengo un ángel de la guarda. sucede algo raro: creo que me está pasando lo más bello. y cuando abro los ojos me doy cuenta que nada era verdad.



no gustar
@ 1:30 a. m.

yo me enamoraba de blogs. era como un personaje alleniano, con el azar y los enredos en puzzle. me autosaboteaba la ilusión en un toque. me quedaba desnuda y catatónica. todo eso pasó.

ese amor star
30.5.08 @ 12:01 a. m.

ethan hawke rompiendo la barrera del sonido/ harrison ford/deckard/ el bonito brad pitt como el anarca que ama a una india/ella le ama y tiene un hijo rubio/ el niño indio/ el niño rubio y el sol apache/ tecnicolor ese amor star y tú mirando cómo me enamoraba de ellos/ todos eran tú

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las buenas ondas me asustan
29.5.08 @ 10:59 p. m.

se habrán dado cuenta que a parte de una autoentrevista horrorosamente amable que alguna vez me hice, no me creo una escritora, un talento blogger ni nada por el estilo. a eso le llamarán inseguridad, yo le llamo aguda inconformidad.

tampoco me considero un desastre en esta sinuosa blogósfera. y si me dicen que este film es de buena onda o que yo soy buena onda, me espanto. sin duda voy por el mal camino. pero no sé qué hacer por ahora. si acaso alguien cuya consideración cuenta en este cybermundo me llama buena onda, lo enfatizo: algo grave sucede. quizás sí soy un desastre y mi ego no lo ha aceptado. mi idiota ego.


me niego a ser buena onda. prefiero ser alguien que habita lejos, en una nebulosa o en un territorio oscuro, tan oscuro que sea como un subte a media luz.

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saltando sobre el tiempo
@ 10:30 p. m.


usando adjetivos como si fueran bocaditos de fiesta, relevando el síntoma amoroso ante una cajetilla de cigarros enviada por un amigo de la infancia:
lo sé. carezco de la gracia naif aunque alguien me diga con mitad sorna, mitad cariñote, eres mi alicia in wonderland. sentada frente a la ventana de vitrales rojos sin nostalgia escribo un cuento cruel, todo lo contrario de lo que quisiera tener, le pongo ferocidad a la star con cara de hada rocker; los acróbatas asesinos son sus amigos y maldoror el líder de la banda urbana con bolsas de snacks y cocaína fina en bolsillos secretos. botas rojas, botas negras y cuervos sobrevolando cerca de los vitrales. al final la imagen de una cyborg soñadora, calibrando qué pondrá en su ipod incorporado al borde de su platinado corazón.
cómo no vienes chica soul, cómo te has ido tanto tiempo funámbulo errante. a veces me canso como loca irremediable y le doy duro a los adjetivos, intercalo metáforas, me voy por la pendiente de la desmesura con la torpeza de un niño adivinador, colisiono con señales de autopistas, riffs e imaginistas. y busco un café iluminado que le dé el punto cromático a los retratos oscuros, a las facciones duras y seráficas. no sé, me detesto, quiero destruir mi máquina sentimental, quiero matarme y ser transparente en todas las perfidias y las bondades. quiero ser un cómic de milo manara, luego lo maldigo; quiero ser un andrógino inescrutable que vive en una historia de outsiders viajeros. nunca un personaje tristón colgando fotos de muchachas dormidas. cero ataque frontal, alfa y omega del odio, pero yo no soy perversa, ¿te diste cuenta?. ¿me ves? no tengo esperanzas como el pastor de las ovejas arrepentidas, no amo al gurú que cierra los ojos con majestad en su postura de buda sin panza.
tengo tus ojos cuando contemplas esa flor carnívora que es la ciudad madre, la ciudad vieja, la ciudad adolescente.

¿alguna vez has sido frenéticamente infantil? así he caminado en grupos xxx, aparecí en films turbulentos, habité la zona de stalker y ciudades abstractas para saltar a playas donde las fogatas se encienden prolongadamente como en una película felliniana. y en un parque con columpios y toboganes el chico de la casa de cartón en mí se encarnó cuando preferí la negritud del mundo. hey malcom x, hey linda billie, hello panter woman. soy la lluvia de un invierno demasiado extraño, con su rayo de silencio tomando el rostro de greta garbo y la seriedad computer de jennifer jason leigh, soy el giro de mil chicos africanos en el centro de las fronteras. atmosférica escena con ian curtis al fondo del túnel, asalto a la ciudad y sus esferas. flor carnívora despojada, dancing, disturbio, translúcidas construcciones, panóptico destruído, ¿imaginas el film imperfectamente hermoso? un montón de alucines impúdicos e inútiles. arcángeles muertos, muertos para siempre. y toda la música que los visionarios soñaron, aquí, en el ojo que ríe y ríe.

imagen tomada de google.

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Carne computer
25.5.08 @ 6:47 a. m.

Durante largos trayectos, y de preferencia cuando la batería del mp4 se ha descargado, conectar escenas de la propia vida es lo más natural. Ves pasar chicos y chicas gesticulando, con sus mochilas y sus jeans, en un ruidismo rítmico, entre vitrinas, autos, semáforos, tráfago total. El amor a las máquinas, dices y te ríes. Tu reloaded punto corporal, el bluf de un escritor, las mareas citadinas, The Chemical Brothers en tu cabeza, One toomany mornings. Tu vientre es como una esponja que absorbe lo que te debilita por ratos como en el proceso de una vacuna. Pasan las horas y caminando por la ciudad, el color sepia de una escena a la entrada de un café nocturno te recuerda cómo imaginabas ser un personaje de cómic sorprendiendo al chico que te gustaba. Te decías que se enamoraría de ti porque tendrías el porte de una gatubela, a tus dieciseis, vestida de negro para el asalto, sin el contorneo de una vedette, impuro tu cuerpo musical. Policéntrica romántica poeniana, una vaga insomne con su swing.

Y las mutaciones de la carne pasan a través de otros y en ti. El mundo es un gran basurero, reciclando su belleza artificial. Bombas X y fórmulas químicas, sintético bienestar. Pero tú no eres un pobre diablo y estás cerca, estás lejos. Yo te siento y te escribo. Tal vez incesantemente, como en una diagonal, dibujándote suavemente en mi cerebro.

¿Me escuchas, venturoso goliardo?, siempre te quise, a ti a quien nunca he visto. El amor del futuro es platónico, sexual y se mueve como un animal salvaje. Un amor que no se llama amor, como si se tratara de una inmensa instalación aleatoria de canciones y cuerpos violentoserenos. Un amor-jaspeado, móvil, cárnico, sin fin.


One too many mornings- The Chemical Brothers

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Mientras la casa se caía
22.5.08 @ 12:54 a. m.

Imagen tomada de Google.



Para postbop


Vimos una capa de escarcha sobre el techo de la casa. La vieja casa de chocolate en medio del bosque, conservada en medio de una especie de no-lugar. Lejos de las cataratas artificiales de la ciudad y de los detritus digitales que las pandillas de chicos en motocross acometían por las autopistas.
Esa escarcha parecía el resto de las estrellas que Daniel describía en cuentos de sobremesa. Cuando nos lavábamos los dientes, aún sentíamos que estábamos en otra galaxia, algo aturdidos por los choques eléctricos de los héroes, el sonido del cello, los videos experimentales que repetían el rostro de la sweet girl de Daniel, la casa cayendo al revés en la historia que le hacíamos re-contar con variantes, y que nuestro mago aceptaba como un desafío, sin la mínima señal de fastidio.

De pronto, los objetos de la casa volaron cinemáticamente. La escarcha entró por las rendijas de las puertas y las ventanas. Y todo era sedoso, nubífero, claro. Nadie se asustó. Ya no vivíamos en la época de las hipótesis. Alguien nos explicaría por qué aquella escarcha se desvanecía a medida que empujaba a la casa a caerse al revés, mientras el pan y las frutas flotaban armoniosamente y los vestidos de mamá se quedaban prendidos a los maniquís.
Daniel nos abrazaba. Sónicamente éramos un solo ente humano.
Mamá dijo que a papá le hubiera gustado ver esta escarcha, antes de haberse ido esa mañana a trabajar en los lejanos lagos al sur.


¿De dónde provenía el absurdo de aquella belleza? No lo sabíamos, solamente teníamos la certeza de que nada nos destruiría y que la casa de chocolate volvería a su centro, allá en medio del bosque.


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qualité (versión final)
17.5.08 @ 7:55 p. m.

ha terminado abruptamente, me dije al releer el relato.

ahora lo dejo en su versión final. (aquí debería ir una viñeta, un cerebro con chispas que le salen por las sienes, un sonido, una pequeña reverberación). trac.


*


qualité





anoche mientras parpadeaba como un animal cansado en mi cama, me imaginé como un beodo perdido en una calle de manhattan. un individuo al que no le daba miedo ser un desterrado, porque él mismo se había exiliado y no era cualquier errante pululando cuando amanecía y los starbucks estaban cerrados. oh, me dije, qué pérdida de tiempo, prefiere los personajes tipo laura dern en empire island, catatónicos en el instante final. un ejercicio con qualité.

(me encantan a veces el idioma francés, los anillos y las orquídeas).

dejé de parpadear y pensé en china con sus millones de muertos por el terremoto reciente. merde, dije y me levanté. vi en un segundo las paredes destruidas, tu guitarra rota, los edificios destrozados y me llené de una fría transpiración. ya no era el animal agotado, sino el atrapado en la imagen, en el noise, en todas las historias de fantasmas. me mojé la cara con agua helada. fui por un té caliente y estuve a punto de encender la compu. me detuve al sentir el peso de una imagen cruzada, las ganas de viajar al cerrar los ojos.
me acosté para separarme del mundo, en mi cuerpo sombreado recordando al tuyo como en las noches de soundtracks en las que saltábamos sobre el tiempo. matrix musical. sin neo ni trinity, con algún poema de dylan thomas al fondo de la escena.
y escuché las voces de los que están cerca y lejos al mismo tiempo, cuando soñaba, como si estuviera en una parada de autobus, mientras la lluvia se llevaba algún eco, una canción, un cuento, un chao.


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qualité
16.5.08 @ 1:23 a. m.

anoche mientras parpadeaba como un animal cansado en mi cama, me imaginé como un beodo perdido en una calle de manhattan. un individuo al que no le daba miedo ser un desterrado, porque él mismo se había exiliado y no era cualquier errante pululando cuando amanecía y los starbucks estaban cerrados. oh, me dije, qué pérdida de tiempo, prefiere los personajes tipo laura dern en empire island, catatónicos en el instante final. un ejercicio con qualité.

(me encantan a veces el idioma francés, los anillos y las orquídeas).

dejé de parpadear y pensé en china con sus millones de muertos por el terremoto reciente. merde, dije y me levanté. vi en un segundo las paredes destruidas, tu guitarra rota, los edificios destrozados y me llené de una fría transpiración. ya no era el animal agotado, sino el atrapado en la imagen, en el noise, en todas las historias de fantasmas. me mojé la cara con agua helada. fui por un té caliente y estuve a punto de encender la compu. me detuve al sentir el peso de una imagen cruzada, las ganas de viajar al cerrar los ojos.
me acosté para separarme del mundo, en mi cuerpo sombreado recordando al tuyo.
y escuché las voces de los que están cerca y lejos al mismo tiempo, cuando soñaba, como si estuviera en una parada de autobuses, en una noche de lluvia.


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Fotografías que no tomé (III)
15.5.08 @ 3:15 a. m.

Tú estabas sentado con una postal de Amsterdan en las manos y contabas sobre el hombre tocando el violín a las afueras de un café nocturno. Llevabas una casaca de corduroy negra armonizando con tus ojos oscuros. Tus jeans te quedaban algo sueltos. Habías adelgazado y tu cara se veía huesuda, con un toque atemporal de dureza y desaliño infantil. Brillabas como un suave demente que mira a la chica que ama como si fuera la última vez, allí en medio de la tarde y el viento entrando por la ventana. Cual anacoreta que huye de si mismo, mientras te acariciaba la barbilla y la nuca. Sonreíste.

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No es estrictamente personal (este blog)
14.5.08 @ 10:44 p. m.

Lo que tiene el twitter, además de conectarte con gente de tu país como de otros en directo en una modalidad de gran chat espontáneo, es que te lleva a pensarte. En una coordenada diferente a la yoísta yoísta si inclinas en esa balanza interior el cuerpo con todo. Es decir, que comprometes la memoria, el presente, el presentido futuro que de pronto ya está aquí.
Cómo decirme que no cierro este blog porque ya cerré dos antes, o no, fueron tres con uno bastante caleta y en el que aparecieron voces que de pronto han vuelto, llegando a FX.
Acometo el paso por librarme de toda expresión manierista. Me asfixio yo misma con textos que lanzo y que al releerlos, días después me empalagan. Es como una canción que te gusta en un primer momento y que después no escuchas más. Porque hay canciones que puedes escuhar una y otra vez y detenerte sólo porque sabes que te has vuelto obsesivo con ellas y les pones el stop. No es que me esté apaleando por apalearme. Esa no es mi naturaleza. Porque también tengo posts que siento son míos para ser de los que lleguen a este blog. Sé que vale la pena que los haya escrito. Por otra parte quisiera dedicarme por completo a escribir y a leer como alguien que está de vacaciones interminables. Querría ser una outsider sin concesiones a nada de lo que ata a las convenciones, algún resto de interés por captar la atención de algún bloguero/a que no viene a esta bitácora. Como si eso fuera importante, un detalle que puede ser algo cómico, una excentricidad. Y es que puede ser importante en un grado, hasta que vas cambiando, vas modelándote por alteraciones. Vives en una sociedad en la que no estás a gusto, pero tampoco reniegas de ella por el lado de la pertenencia. Tu geografía, tu espacio vital y la inmanencia que te transmite navegar todos los días por la red, como algo natural, que no te constriñe ni te engrandece. Una comunicación con todos sus plus vivenciales. Y surge de una manera mucho más clara, la búsqueda por negaciones y afirmaciones. La necesidad de desprenderse de ciertas cosas, miradas, música. Sin estigmatizar la debilidad que pueda haberte ocasionado una canción que te perseguía porque dejabas que te persiga, hasta que entiendes que se está trastocando lo que sentías por esa música, que ya no es tuya, que ya no significa ni un pedazo de tu vientre, de tu boca, de tu voz.

Cuando estoy poniendo fotos en movimiento en FX, cambiando detalles, me divierto. He llegado a la conclusión de que lo que parece una pérdida de tiempo, como cambiar templates, escuchar el motor que ruge en el bus, ver pasar gente por la ventana, observarla, reírme de lo absurdo de inquietudes focalizadas, distendidas, mutantes, forma ese sedimento interno que necesito para ser lo que soy. Para escribir, y también para leer. Porque así, lo que Roth narra, me resulta más claro y su ironía me provoca una pequeña iluminación. Al mismo tiempo, me siento fortalecida. Aunque a veces hay una jodida tristeza por algo que veo, eso es necesario. Lo comprendo en la cercanía de la gente o cuando estoy sola. Puedo dejar a Roth, no por decirme que si está de moda, no me interesa, si no porque no hay por qué sentirse culpable por dejar algo si lo vas a retomar cuando te plazca, si no recibes órdenes de nadie para actuar como actúas. He allí el punto: uno es privilegiado al estar sentado frente a un monitor, en sintonía con el teclado, escribiendo, en la madrugada o en el día. Uno ejerce cierta liberación de su cuerpo. Lo libera de las prisiones. A mí eso me lleva a escribir. Llenar de metáforas el post para comunicarlo no es ahora algo que me interese. Quizás un poema que irrumpa con la noche del cuerpo llegará como si se fusionara a Extraction 2, el tema que tocan Frank Tovey y Boyd Rice, que es como una sola marcación, a la que si oyes atentamente, te das cuenta, que en esa reiteración se despiertan una serie de variantes anímicas, ricas, superpuestas, mezcladas, hiperentrelazadas.
La música interior no nace nunca por imposición, ni siquiera por persuación. Te captura o no. Te expande o no.

Escribir tiene que ver con todo lo tuyo que no conozco, pero que atisbo en las rutas diarias, en la lectura de blogs, en escenas de Cría cuervos y de cientos de films, en los soundtracks que día a día, noche a noche nos transforman, en los noticieros, en las conversaciones, en los gestos. En todo.

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No soy tu pequeña
12.5.08 @ 6:35 p. m.

Cuando él canta, yo escribo.


- Pequeña, pequeña, te agitas demasiado. Ven.

Su cara era como la de un cómic en viñeta detallista. Rayas, muchas rayas, aire heavy de asesino sonriente.

- Pequeña, tu alucine. Yo no soy pequeña. No me gustas. No te quiero. ¡Fuera!.

- Con este cuchillo, te gustaré flacucha envalentonada. Muévete, mamámela. ¡Ya!.

Rápido el movimiento, una pierna en alto, una cadena saliendo de la casaca. Un golpe limpio sobre el encuerado. Cayeron los lentes oscuros. Un quiebre en las costillas. Vómito. Aaaarrrg.

- ¡Te perseguiré hasta dejarte como un alambre torcido!.

Palidez de facho, gallito con sangre en la boca. Un fantoche tirado en el piso con la luz del foco ladeado en la cara larga, punteaguda.

- Cuida tus palabras zoquete de última, si quieres que no te falte nada debajo de la panza.

Lo deja desmayado mientras cruza los pasillos de la discoteca. Habrá que ocultarse de sus amigotes, pero eso es fácil. Ella puede desaparecer como si fuera Gatubela en la gótica ciudad.

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xoledad
@ 5:58 p. m.

Escribía con el furor de los desgraciados. Guardaba sus discos fetiches paras masturbarse en las tardes, cuando estaba solo. Rabiaba, gemía, recordaba, pedía auxilio, se arrastraba y te llevaba a su zona triste. Le aplaudías, le brindabas tu apoyo, tu emocionada compasión.
Triunfaba a su manera, enamorado de la piedad que inspiraba, de los espejismos que inventaba, de su dolor de cabaret y palabras manchadas.

Tú asomas saliendo de tu pantano y estás herido de muerte, pero nadie te mira. No reclamas nada, no pides ayuda. Estás realmente sólo. Eres un héroe sin gloria.

De pie, mirando el mar.

yeholé
11.5.08 @ 3:33 a. m.

yeholé cuando la noche muere sin que te haya golpeado el pequeño dios de la erótika incesante

y todas las calles de tu ciudad con sobredosis de soledad se llenan de muchachos y adolescentes violentos
vio-lentos como la caída de un iceberg o el pase de un cometa a mil años lux de tu ritmo negro
tu sexo tu ritmo tu patria tu cuerpo.

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quítame paz
@ 1:49 a. m.

de una vez con tu bizarra acometida colócate en mi centro. te guardaba en mi aspaviento interior antes que vinieras: tú sabes cómo es eso. un día entre fórmulas matemáticas, agua mineral y galletas saladas llegaste preguntando por el sistema solar, galileo galilei, bruno giordano y la teoría de la relatividad, todo en compacto interrogatorio, con tu bolígrafo cual extensión de tu cuerpo, animal y robot en la ficción de tu soledad de cuántica y biomecánica. los números, las operaciones, unidas en un universo que en verdad era un ghetho, elementos de tu escenografía personal. tu locura rozando al cyborg que era yo al atravesar el tiempo, o ese fantasma de las mil horas, que nos captura cuando pareciera que no hay entrada ni salida. sólo hay un adentro, una vaciedad serena, musitas. así que te libras de tus miedos y te me acercas. quítame paz, te digo y tú estallas.

algodones gigantescos con azul y olor a mar chocan cuando caminamos juntos y no están quienes nos tabulaban. descuantificado el sexo en su trote: deux, deux gritaba el chico en su skate rojo. ah, cuerpecito recompuesto y aligerado. solamente flota en el aire el sonido del silencio y la luz de tu rostro recompone la belleza del universo.


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No importa si te gustan los films que los críticos serios apenas recuerdan
10.5.08 @ 6:38 p. m.

Uno se acomoda en el sillón con algo rico en la mano y con un sonido fresco de Sonic Youth en la cabeza. De pronto aparece en cinemax la cara de Jean Reno con esos ojazos grandes en su áspera cara. A su lado, ves a la niña Natalie Portman en su esplendor de púber, cual Lolita que no tiene en realidad nada de procaz, rebelde sí con sus botines y su gargantilla negra en el inmaculado cuello. El film se llama The professional, también conocido como Léon. Así que estás volviendo a ver esa movie que te deja algo tembloroso en el cuerpo, una sensación a belleza diluída en una violencia de mercenarios en la que Léon hace la diferencia con su majestad de grandote héroe en medio de una batalla desigual. Muchos enmascarados contra él. Un ultramalvado Gary Oldman, perfecto en su rol. Unos criminales a sueldo, todos con sus metralletas muriéndose de miedo porque León mata y está entre ellos, pero es invisible. Es el más grande profesional. Y al final da la vida por Mathilda, una víctima que no se conforma con serlo ni en los momentos más difíciles.

Los films de acción tienen su belleza. Como Kill Bill, Nikita (sobretodo la versión francesa: la original), las memorables movies de Bruce Lee. O por ejemplo Death Proof con esa carrera hiperbólica, donde Kurt Russell va a sentir la venganza de las acosadas, por todas las muertes y los destrozos y porque Tarantino ha sabido captar el espíritu de estos tiempos, que no se reducen a feelings pop espectaculares, posmodernos a secas.

Sucede que en The professional, la acción trae consigo una dentellada de coraje, te dispara a los dos hemisferios cerebrales, te deja fuera de lo impertérrito para que conserves en la memoria lo que no se reduce a correrías adrenalísticas sin más ni menos. No, todo en The Professional va po lo efectista ni deviene en un asunto de amor  canciones románticas. Nada fácil que un film logre catalizar emociones y racionalidad para dejarte lleno de algo que no vas a definir si no a procesar, a acoger sin problematizarte. Que un personaje como Léon, estoico, temerario, amador de films musicales se lleve la palma de honor al héroe marginal, no acontece con frecuencia.


Luc Besson con Léon, da nuevamente un espaldarazo a las convencionales movies de acción. LB sabía lo que hacía. Lo probó solventemente. Y por ese mérito, queda junto a Jean Reno, Natalie Portman, Gary Oldman y cada actor de reparto de León, como un cineasta destacado, al que no habría que escatimarle futuros proyectos de largo aliento fílmico.
Téngase en cuenta que Jean-Luc Besson ha incursionado en el cine de animación, como todo aquel que busca experimentar nuevos desafíos. Si alguna interferencia postergara indefinidamente otro film en que la acción se complemente con matices emocionales explosivos y hermosos, siempre nos quedará The professional.

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¡Filmen!
6.5.08 @ 12:16 a. m.




Estamos preparándonos para filmar una dance con todo el splash que sea posible. Así habla la directora del film y yo en mis jeans, me siento como una chica perdida en el estudio de Lee Strasberg, en plena guerra fría. Mis acompañantes son dos nenes salidos de los carteles publicitarios, mastican chicle y sonríen maliciosamente. ¿Parezco una putilla? ellos se ven como dos lobos que van a caer sobre mí.

Me llaman a escena, corro.


- Despacio, camina como si el mundo fuera tuyo.


(Sí, qué simple, me digo e inevitablemente me muerdo los labios). La estilista me acomoda el flequillo. Musito una groserìa y una plegaria. ¡Allà voy!.


¡Cámaras!, uno, dos, tres. ¡Filmen!.


Y salimos a bailar, yo con un sombrero de los sesenta como Anna Karina y ellos como dos golfillos tan guapos y asustados como yo.

Pero nadie lo nota. Nadie.

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pantano (una noche después de ver inland empire)
3.5.08 @ 10:51 p. m.

el viento en los túneles de la mente
david lynch.



algunas veces quisiera escribir como si fuera la metáfora viva de una crisálida. durante la escritura me convirtiría en una extraña mariposa, luego en un parásito y al final en una salamandra. todo en secuencias intimistas, carente de calma, mas no en la desesperación por cuidarme de algo. de nada. de ningún prestigio, de ninguna perversa mirada. sin ensayos sobre la prudencia y la audacia. en fin, quisiera ser un animal que se aparta del festín donde me invitaron sin condescendencia. bah, ser un animal indiferente, mirando el ocaso.




*


también he pensado en ir con ustedes a la cena de los locos, dije riéndome.

juntar planos difuminados, escenas con graffitis y vagabundos en una calle de los ángeles, bromear y brindar con lo que nos plazca. dibujar la cabeza calva de un yuppie, y esos ojos nerviosos del amante que niega tres veces antes que grite el loco, a la mujer que anhelaba para sus tardes en un motel fantasma.

yo con mis ojos de pez a la hora del amorr enrevesado, toda suburbiada cuando me olvido de los buenos modales para los encuentros sociales. y la cascada de agua en la imagen perdida, los espejos de feria, allienianamente encerrados los perros, nosotros, ustedes.
pero yo no soy una perra como la de las canciones con su nota rutinaria, ronquera ruidista, lujo embarrado. nada.
o soy alguien inmolado en una comedia negra, con escenas que rob zombie filmaría sonriente y que toby dammit atendería sin asco. o soy contigo el cómic de un tiempo encapsulado en el terror de una mañana esplendente. bien lejos del provinciano aspaviento. pudriéndonos.


la pesadilla de los nudos que nos ahorcan era el tema del cineasta. la flema de un plan que aniquilara las imágenes esperanzadoras, con bailes de chicas samurais, y al fondo la reminiscencia de sesiones psicoanalíticas. payasescamente navegando y hundiéndonos hasta que alguna misteriosa alegría rompiera con esta nada, desapareciera el pantano, los alliens agazapados, el pop eléctrico de las noches de verano donde alguien muere. tus muertes, mis muertes, todo saliendo de esa ciénaga, hasta diluirse en la ciudad reestructurada, renacentista en llamaradas, como si todo consistiera en absurdos acumulados, el lirismo abandonado en un viejo cine cuya majestad apenas alguien contempla.

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