Bosques y máquinas//

“Somewhere Nabokov is smiling, if you know what I mean"



Tómate el cielo (¿tienes encanto?)
21.2.08 @ 2:59 p. m.

Soy una mujer flaquita, con alas que me las corto y pego cuando quiero. No tengo amante porque me he cansado de las fantasías que me inventan como réplica de un poema visual, una dentellada, pura carne, puro hueso recubierto de piel dorada. Me duelen las angostas planicies, esa manera tan ruin de ver el mundo, con cremas light, armas de fuego, bacterias invasoras, linduras podridas.

Hay días en los que me ilusiono y escribo algo suave que emociona a mi yo oculto. Luego miro hacia el fondo y veo mi cuerpo alejado. Leo crónicas interesantes, me mueve el mundo y el desprecio de mis coetáneos, la codicia embalada en palabras, los discursos, la desidia en anaqueles de gente que te mira y no te mira, los libros mohosos que dan pena, así que abres uno y lo limpias. Era Dino Buzatti en la torre y aparece el flagelo del paraíso soñado, todo mezclado con fango, espirales, el saxo el sexo melodioso, líbido quemante sin atenuantes, el ocio de los psicóticos y la belleza que cansa. Crímenes con cigarrillos rotos, el tira y afloja de un titán escondido en un poema salvaje. Y las retóricas que te alientan a conquistar tu fortuna. Drenando drenando, qué asco, si prefieres sucumbir sin haber intentado matar ese encanto que nos enseñaron desde pequeños, a concebir desde la misma yema del cuerpo, mientras exhalas partículas negras, porque somos negros muy negros cuando somos bellos.

Soy una mujer de mecánica lírica, topo, salamandra, pájaro.
Maquínica, nunca mariposa.

Etiquetas:


Soundtrack: el juicio al ex-prófugo Fujimori
@ 3:22 a. m.

Bajo un poco el volúmen del televisor, canal N, Lima Perú.

La matanza de los Barrios altos, Montesinos y la hipercorrupción. Martín Rivas, los paramilitares del grupo Colina. La hipocresía, los microfascismos, quiebres de voces, la cara torcida de Delgado Aparicio en primer plano, el sol matonesco, el fiscal que habla de amnistías, que pregunta y pregunta. Iluminación natural, ligeros maquillajes. Ternos, muchos hombres en la sala.

Last.fm apagada, yacen las palabras eufónicas, Mike Patton haría un tema largo sobre el horror en las cárceles putrefactas donde los inocentes envejecen y los peces gordos se van a su casas en poco tiempo.

Revienta la pus, Fujimori escucha. Conflicto visual, ausencia de anagramas bonitos.

Labios delgados de Fujimori, desapareciendo en un rictus. Objetividad opaca. Ausencia de barroquismo, de operaciones musicales, todo espantosamente frío. No hay mar cerca.
Hay cansancio con neblina, y es verano. Registros de máquinas belicosas.

Apago la televisión y me parto la anodina inquietud por el insomnio inducido en estos años: me esfuerzo para soñar con medusas y canciones. Quiero borrar la cara del reo y el terror domesticado en noches como ésta, desmayadas y violentas, lugares comunes, maquiavélicos.

Grapas en dossiers sucios. Nada benigno en la sangre de esa historia.

Etiquetas: , , ,


catálogo a color
20.2.08 @ 1:59 a. m.

nina simone, ladytron, el jardín de los finzi contini, frank baez, aretha franklin, el chico que atacó al francotirador, paseos con la niña musa, la educación sentimental en dos días, la sombra de kasparov, la pretenciosa muchacha en un solo pie, las calles de barranco, el efebo falaz, joy division, bluelephant, espejos rotos.

ventanas abiertas, ensaladas de espárragos, bicicleta pintada, postales del año 2003, luc de manhattan, kurupí, a y el ajedrez, sara vaughan, david lynch, las tardes en el cinematógrafo allá a la vuelta de la casa de f, el mar la alfombra móvil, fotos de roberto bolaño, sus ojos, jose antonio ríos se murió, antes juan ramírez ruiz, los halcones se estrellaron en el poema, la espiga de oro y los helados de frutas, recuerdas escenas pasadas cuando ves a lili taylor en las cosas que nunca te dije.

dominique sanda, el inspector morse, helen mirren, un video para el vértigo en la máquina de hamlet, la barbarie del lirismo y mike patton, el conde isadore en la mirada cuando anochece, los chicos saltando en ese antiguo video sobre suicidas, las monjas y los cómics, batman en un apunte de la secundaria, la memoria fragmentada, cigarrillos rechazados, cúpulas de templos, plaza francia, josemari recalde, pestañas mojadas.

cambiarse de jeans, guardar perfumes, almizcle niet, buganvilias y alguna orquídea bajo la luz eléctrica, etta james, the zombies, las fronteras, los ahorcados olvidados, las mujeres lindas que soñaste, eso dice k, flores carnívoras, los links de film x, faxx, edgar quinet y la vida cuántica, bikini kill y audrey hepburn, cultura libresca en el cyber, pájaros en las mañanas soleadas y mi pequeña gema, astronautas en el instante del cuento, palincestos, something's got a hold on me canta etta, te amo decía en el camarote hace mucho tiempo s y peggy lee se entregaba en fever, catálogo a color.

botella ámbar, enredaderas aromáticas, no future gritaba johnny rotten, nouvelle vague en la boca, la desnudez de las mujeres de helmut berger, los diafragmas perdidos, el verano en lima rojinegra, paul pope, martín chambi y los hermanos vargas, robert crubm, armando robles godoy, el piano de j, los poemas de domingo de ramos, beirut y parís, el hamor.

Etiquetas:


Romanticus nocturno
15.2.08 @ 4:12 p. m.

Te vi degenerado petiso, con tu maleta rota y tus ojazos lujuriosos. Salía de casa y te paraste frente a mí: yo hubiera querido que me mire así el que me llama a veces con su voz ronca desde los Aeropuertos.
Los enanos mentales abundan y ver un enano enano se asume como una señal de buena suerte. Pura tontería, ya lo sé.

Mi soundtrack es una amalgama del segundo episodio de inspector morse y música que emite UnaRadio. The Basefall furies y el recuerdo de los chicos de La haine. Un hombre saltando sobre el capote del auto policial para que tres chicos huyan por las calles de París. Chicos de los suburbios, un judío, un moro y un negro.
Así que luego del film pensé en cómo después de que papá murió, mi vida fue distinta, demasiado diferente. Cómo conocería los suburbios y me alejaría del entorno bunker de mis amigas del cole. Si mi padre hubiera vivido muchos años más, tal vez yo no hubiera estado en los comedores populares ni habría pasado un año en un departamento oscuro y pequeño en un barrio con casas de paredes cuarteadas, paraderos llenos de gente peleándose por subir a los buses. E hice lo que mi padre no soñaba para mí. Me convertí en una flaneur que adelgazaba en sus aventuras urbanas y al fin me convertí en una caminante boderline.

Abdel Uchana, Willem Defoe, Junebug, La haine.
Otro film fetiche: La haine. Y después W D en la televisión con su gestualidad y su cara que no es bonita. Es bella. Todo él es bello, flaco, sin facciones armoniosas, con sonrisa iluminista. Un demonio, un ángel.

Los hombres se la pasan hablando de mujeres hermosas. Si yo fuera hombre me enamoraría de chicas extrañas, de aquellas que tal vez nadie mire cuando cruza la calle si no cuando habla. Si yo fuera hombre, sería como soy ahora, si fuera posible decidir mi identidad, mas no porque me crea sensacional, si no precisamente por lo contrario, y porque conozco las horas muertas y las caminatas por subtes a toda hora del día. Y por un montón de cosas que no contaría ahora.

Soñando le decía al doble del anciano que les cuenta una historia a los chicos de La haine, que soy una viajera, una cyborg, una maldita, alguien que sale por las noches volando como un personaje chagalliano por la ciudad. El tipo me quería contar una historia y no le dejé. Me debía ir a examinar mariposas y a escribir cartas cuando derrepente el anciano volvía y me daba estrellas de mar. Para que me recuerdes, dijo y plum, el sueño se convirtió en agujeros negros. Y me dije que mi alma iba a vagar al final de los finales, entre esos agujeros y las galaxias del universo.

Las madres del mundo deberían tener una Convención internacional para contarse sus vidas y defenestrar los mitos que las han convertido en seres irreales, pensé mientras raspaba una punta del escritorio. De madrazas te voy a llenar carajines, dije y recordé las proposiciones de T. Qué apasionante debe ser el cibersexo oculto en habitaciones cerradas. T colecciona films pornográficos. Si le das un libro de Borges se cansa. Si le das uno de Bucowski, sonríe. T podría ser un Bush adolescente con su hamburguesa y sus chicles en el bolsillo. Y es lo que llaman, un tipo guapo. Horrorosamente guapo.
Sí, lo de siempre, la estética unidireccional.



S anda por las calles de una ciudad sudafricana y puedo imaginar cómo le miran. Qué lejos te has ido eh. Un día de éstos te van a raptar. Ojalá sigas tan ágil en el kung fu.

Cuando pienso en la gente, me digo que hay quienes no le hacen daño a nadie, se cuidan tanto para no hacerle mal a alguien que es como si se dijeran que no tocarán ni con el pétalo de una rosa a una delicada persona o que no maltratarán a los errantes magos, las prostitutas, los payasos, y sí a los malvados de las esquinas subterráneas de la ciudad. Como en Junebug, película de Phil Morrison, donde el esposo de la bella marchant es un tipo simpático y no tiene ese lado mezquino que tiene el hermano bueno en Al este del paraíso, donde James Dean es un personaje bendito en su torva angustia. Junebug, la chica embarazada, el hermano resentido, el artista desinteresado en el marketing. Y el bebé. Junebug.

Bajo el volúmen de la radio para escuchar la banda sonora del inspector morse, que entra a un bar, vestido con terno y sin corbata. Pienso en Stephan Dedalus

(vuelve el síndrome collage permanente),
en la máquina del tiempo que ajusto para el viaje cuando escribo el guión del Film X. Exactamente no es un guión, claro. La inexactitud es una característica que encuentro irresistible si se trata de escribir o leer algo. Muchas veces, sí. Arrasamiento de las explicaciones o descripciones de una situación. Los cabellos de T, por ejemplo, mencionados en un relato. Me importaría saber cómo los lleva, no de qué color son.

Si tienes que hablar de personajes de carne y hueso que pueden golpearte o amarte en una historia, sé cruel y sublime. Por eso nunca olvidarán a Lautreámont, por los siglos de los siglos.
Cuando pienso en los amores, pienso en él, el joven Conde Isadore y en mi padre, en las tardes de verano con A y la niña musa, y en los días y noches de cuerpos húmedos que asaltan el tiempo.

Cidade Baixa muestra a esos cuerpos.
En el film ves a una prostituta tierna, no una Sonia rediviva, sino una chica de veinte años en una ciudad de Brasil, amada por dos muchachos marginales que darían la vida por ella. Difícilmente hoy alguien da la vida por otro. ¿Tú la darías?

Los cuerpos anónimos pueden ser fascinantes o espantosos. Mi cuerpo vestido se mueve a veces lentamente. Se cansa de su lentitud y sale a una reunión social. Me miran o es la paranoia con efectos festivos. Estoy en una sala donde el rojo brilla en el cuero de los sillones. Es una idiotez, estoy aquí y ya me quiero ir. Se dan cuenta, demonios, la gente se da cuenta cuando alguien no goza sus tragos y su espectáculo.
Soy la candidata a ser nominada como la desertora, la que escapa de las fiestas para tener un romance con su ordenador. Desconocen que como yo, muchos escapan de la soledad que grita en los eventos sociales. El clamor de las noches de clímax sexual en medio de los brindis y pasa un tipo rozándote una pierna y es risible, porque no estás en una autobús sino en una fiesta de gente que se llama a sí misma artista.

Pocos entienden cómo se mata a la soledad escribiendo mientras el bólido tiempo pasa. No te dicen vicioso, lo piensan.

Es una idiotez, lo digo otra vez. No me fascinan las fiestas después de la inauguración de una exposición de arte. Tienes que conocer a quien ha creado esas pinturas, acercarte a su vida para gozar su algarabía. No basta que comprendas lo que hizo, aunque quizás en última instancia eso sea lo más importante para él. Sólo que no hay que ir a esas fiestas. No vayas Rain, quédate escuchando Riverman. Nick Drake era tan suave como un niño de fantasía.

Yo me enamoraría de ese personaje que en La Haine, bailaba sobre el capote del patrullero. Si me dices que estoy un poco loca, no me resentiré. Es verdad.

Los perdedores somos nosotros, nos dicen y antes de que nos den recetas de éxito, caigo sobre ellos como buen monstruo. Tendré que comérmelos. ¡No protesten!.
Nunca entienden a los monstruos, allá voy.


Etiquetas: , , ,


Señal en el camino
10.2.08 @ 4:41 a. m.

He tenido una señal.
Mi padre creía en las señales. Yo siempre creí en la antípodas del azar, de manera rudimentaria, de a pocos y luego al crecer encontré monstruos tiernos entre mis cosas, las cosas guardadas, el bólido tiempo, los aprendizajes, las máquinas musicales, el cine, los libros.
Anoche mirando a las muchachas cajeras en el supermercado, percibí eso que llaman la otredad. Pensé en sus vidas, o intenté imaginar sus vidas, vi sus manos en movimiento y cómo algunas solían morderse los labios. Se les veía cansadas y volví a pensar en cómo serían cuando terminaran sus trabajos, se quitarían los uniformes en sus casas con displicencia. Antes se habrían besado con sus enamorados, quizás habrían sido felices por un rato. Dulcemente felices.

No puedo cerrar el blog, pensé luego. No quiero hacerlo. Miré la cantidad de visitas a mi perfil y me di cuenta que sí, que Film X es leído. Gracias a todos por estar aquí. De veras hubiera querido que se animaran a comentar y por eso he pensado que si dejo una casilla de mensajería, cuando quieran pueden dejar sus saludos.
Gracias especialmente a Zona Tomada, la Trinidad en Uno, a Hamletmaschine y a cada uno de los que llegaron a esta bitácora a comentar. Ah, ese especialmente es insuficiente, suena a agradecimiento oficial, esperando el aplauso. Clap, no hay ovación, apúntese a la travesía con destino no planificado.
La gracia de su alegría señorita me emociona, me dijo una vez un señor que se parecía al Doctor Lecter.

Vamos, ahora mismo tengo en mente ideas que soltaría si no fuera porque no quiero dispersar el post. Les hablaría de Cidade Baixa, el film brasilero que vi anteanoche, después, de la cara de Antonio Fagundes, con esa divertida expresión mientras sumergía en el agua a un hombre, siendo dios, un dios brasileño, en un film que vi comenzado antes de irme al supermercado y de cómo la teología me rayaba en un curso que llevé hace un tiempo. Un blog personal probablemente convoca a otras voces por las empatías y cuando te das cuenta que hay algo que te perturba y que eso está relacionado con la bitácora, y sí además aparece una señal, algo que interpretas tal vez caprichosamente, te aquietas por la necesidad de escucharte y que el corazón se te comprima no importa aparentemente. Ciertas apariencias ayudan hasta un punto y nada más, luego te aprietan, te acogotan. Corazonada de noche, ¿y si mañana todo cambia?

Hay que leer más a quienes te sostienen, me dije, a Susan, volver a Bunatti que se me perdió una noche de bondad, equívoco regalo de una desbocada corriendo por el Malecón de Miraflores. Ah, mas no te arrepientas de tus actos. Y basta. Sé que podría madrugar para dedicarme a la literatura, ahora que pertenezco al lugar de las no pertenencias. Querría viajar más escribiendo y que ninguna nostalgia asaltara mis noches o los despertares cuando al cepilllarme los dientes, veo que salen sombras de mi boca. Soy un monstruo, pienso. Un buen monstruo.



Nota.- Creo que lo de la casilla de mensajes fue una idea desafortunada. El sentido de estas palabras es el mismo que he dicho después de equivocarme algunas veces.
Preferí poner esta nota antes que borrar la intención escrita. Es como dejar en el post una errata emocional y luego corregirla en un pie de página.
Seguiré escribiendo y comentando en vuestros blogs. Chao.

Etiquetas: , ,


Supermercado en noche de sábado
@ 1:32 a. m.

Me puse a leer La Banda, cuento de Cortázar en la cola, en pos de pagar lo que llevaba en el carrito. La cola era larga y mi primera vez leyendo allí de pie, era de paz en medio de los sonidos de la caja registradora, los tintineos de las monedas que las cajeras hacían al dar el vuelto a la gente, todos nosotros, miles de personas desplazándonos con las ofertas del día en el carrito o esperando de pie, en hileras, Y con nosotros, nuestros niños, enamorados, amantes, etc. Así que cuando aterrizó un águila en medio de los televisores hubo revuelo y más cuando irrumpió el elefante que en realidad era elefanta.
No era un sueño y el Presidente de la República llegó en persona a tomarse una foto en medio del águila y la elefanta. Yo casi pierdo mi bolso en medio de la confusión y los gritos.
Ahora estoy en casa recordando el extraño aroma de la elefanta. Del águila, sólo supe que podía ser la mascota de los dioses de fábula.

Etiquetas: ,


Saudade de niño
8.2.08 @ 4:57 a. m.

El niño se acomoda los pasadores de sus zapatillas y se toca la cabeza, distraído con la voz de Regina Spektor que viene de alguna habitación. Lleva unas bermudas verde limón y un polo negro con el estampado de Dragon Ball y está apoyado en una hamaca que parece suspendida como un pájaro levitando. Decide acostarse y soñar despierto. Piensa en su madre y en las canastillas de helados que ella traía los veranos a la casa chica de su abuela. Vacaciones con dientes de león y muñecos biónicos. Maquetas de cartón pintado con témperas y maderas cortadas en la carpintería del padre de Quique, su amigo desde el primer año del kinder.

Extraña de pronto ser el chico de seis años y le da rabia esa nostalgia de leche tibia y cuentos con colores encendidos. Origamis, pelotas, autos miniaturas, canciones graciosas, el pelón payaso, las marionetas, y mamá lejos de su padre, en mudanzas gitanescas con cajas de libros y el nintendo cambiado por otro mejor y así sucesivamente.
Caracola bonita en la piscina de juguete y films de animes. No hay arcángeles cerca.

El niño se levanta, atraviesa el pasillo del barco, busca su mochila y en el camarote atravesado por la rutilante luz matinal escribe en una hoja amarilla: Quisiera ser Gokú.

Etiquetas: ,


Death Proof, el villano y las chicas
7.2.08 @ 12:27 p. m.

Los bosques son hermosos, oscuros y profundos y yo tengo promesas que cumplir
y kilómetros que andar antes de dormir, ¿me escuchas Mariposa?,
kilómetros que andar antes que duermas.
Death Proof.



Tarantino ama a unas chicas muy diferentes a las de la Nouvelle vague, a las heroínas de los films clásicos y de los westerns míticos. Las girls de QT son desmesuradamente físicas.

Beatrix Xido sale del canon tarantiniano o es preferible decir que el mismo cineasta alienta que la novia Kiddo sea un caso paradigmático de rebelión a través de ultras pruebas de coraje.

En Death Proof, la nostalgia es un punto titilante: lo que prima es el homenaje activo a films que en los 70 fueron la gloria de la cinemanía etiquetada como de serie B. La gloria juvenil, la violencia fresca arrasando los entusiasmos de un público enamorado de todo lo que sea acción en su nota más enérgica. Films a los que se aluden reiteradamente en Death Proof, como Vanishing point por ejemplo. Camisetas, música, rockolas en un siglo XXI virado hacia el retro a color con pincelada en blanco y negro.


Lo que sucede con Death Proof es que al igual que con el film donde Jack Nicholson actúa como el Guasón, archienemigo de Batman, en esta película de QT, Kurt Rusell es el villano que tiene una maldad redimensionada por su porte, su interpretación impecable que lo muestra inteligente y seductor con una cicatriz en su cara. Un mentiroso con el climax que le da perseguir chicas a las que es capaz de atraer cuando les habla, componiendo tramas mortales con una sonrisa mientras maquina matarlas.


Eso es lo que ocurre: las maneras de ver este film varían, porque a unos les resultara relevante el baile erótico de Mariposa, sin duda memorable. Lo que pasa es que por otra parte las chicas de QT, aquí son rudas, sensuales, alegres, amantes de la velocidad, de las revistas de moda y de los hombres. Y el malvado Doble Mike, despliega su psicosis con esa electricidad que lo coloca en un lugar preferencial. Julia Jungla, la DJ destina unos versos hermosos para que se los digan a Mariposa y es Doble Mike quien se los dedica y disipa el temor que su presencia y su auto generan. En ese punto, me hizo recordar al psicótico de Cabo de Miedo, Robert de Niro ante la púber Juliette Lewis, por el poder de seducción y la desaforada carrera de Doble Mike a esos recorridos en auto que James Spader hiciera en Crash, film de Cronenberg. Metales, lujuria, extrañeza y descontrol.

Hacia la segunda parte del film, llega lo mejor en lo que son conversaciones. Hay humor, desverguenza y adrenalina. Las chicas de QT, lectoras de revistas de modas, la doble de Uma Thurman en acción y una carrera antológica de autos cierran Death Proof, un film para disfrutarlo sin complicaciones. Luego si quieres lo vuelves a ver o lo pones como soundtrack de compañía mientras pasa el día o la noche. Sin cansarte, porque Death Proof es para que te mantengas fuera del tiempo, aunque sepas que en realidad no es así.

Etiquetas: , , , ,


De certezas que no son absolutas...
1.2.08 @ 7:51 p. m.

De pronto lees acerca de los solipsismos, el desdén a las confidencias, la rebelión mental y piensas en revoluciones moleculares y en soledades compartidas a gran escala.
Cuando has dudado de la legitimidad del blog personal ha sido por ejemplo ante la pregunta: ¿te parece que deban comentar en un post en el que hablas del cumpleaños de la niña musa? ¿a quién diantres le importa quién es la niña musa si no la han visto nunca? y ¿a quién puede importarle de verdad si escribes sobre cómo se retorna a la radio o sobre cómo cruzaste esa calle? ¿qué pasó cuando cruzabas esa calle? ¿pasó un aerolito? ¿hubo algún choque de galaxias?

Asemejarse en el tiempo virtual a buscadores de la Biblioteca de Alejandría, a francotiradores que eclosionan desde sus rabias, ser aventureros musicales, irredentos excavadores de posts que se autodestruyen y renacen en un nuevo post, como neoversiones de los exploradores de tierras desconocidas. Puedes escribir sobre el paso de una libélula
sí, aquella que se agiganta sobre la compu y el vuelo de un elefante enano sobre tu cabeza
o sobre los libros que has leído en tus rituales nocturnos, acerca de aquella conferencia que esparabas hace tiempo, o de las noticias terribles que han pasado y que pasan. Cuando mataron a una política pakistaní y estabas en el supermercado comprando mermelada de durazno. Era un día como cualquiera o quizá fue mejor que otros, mas en verdad no fue un día cualquiera. No existen los días cualesquieras. El misterio está donde menos lo piensas y la felicidad puede ser el eco de unas carcajadas con los amigos como si estuvieras saltando en el tiempo. Registros de encuentros que a ti te importan y que alguien escucha en el universo, uno, dos, tres, cuatro ...y el boomerang desborda la anécdota plana. Es como cuando gritas un SOS sin lastimarte por la intención aguzada.

Lo interesante es esa capacidad diversificadora para abordar el mundo de los blogs. Lo inquietante es encontrar gente conservadora en lo más íntimo de su postura, que se sostiene en considerar la cotidianidad como algo que para contarse es de segundo orden, una recurrencia inútil. Si escribes sobre tu dolor, no es importante como sí lo es si escribes sobre un asesinato a un líder político o a un ciento de personas en el mundo. Con este razonamiento, siempre será apreciable que escribas sobre pensadores, seminarios, libros...., y lo que cuentes sobre tu vida será el detestable solipsismo. El yo , leído una y otra vez, suscita fastidio. En una época en que los sujetos históricos han sufrido virajes y aniquilamiento, el yo aburre al bienpensante. Hablemos de planes colectivos, ¿para qué del yo?

Hay conservadurismos revestidos increíblemente. Armatostes de un elitismo que no admite serlo.

Por ejemplo quien escribe aquí: lectora de Deleuze. Lectora en intervalos, no soy estudiante a tiempo completo, soy boderline porque eso es lo natural si vives con pocos recursos en todos los sentidos, exceptuando las madrugadas donde una se desvela para remover las líneas imaginarias de un mundo agresivo. Es decir, que leyendo y escribiendo, de alguna manera subviertes tu propias limitaciones. Permanente despelote que va de la urbe al quid de la vida. Si no te mueres, porque la muerte es inmovilidad.

Hay poca gente generosa. Yo misma me he cubierto de mezquindad y reconocerlo me averguenza. Que sea el blog un medio para declararlo a manera de confidencia pública viene a ser un reducto escogido. No acometo ningún acto especial por ser testigo de nuestro tiempo, aunque el que maneja cada uno es diferente en la percepción existencial. El mismo Einstein respaldaba eso: el diferente manejo que es posible desplegar desde cada individualidad.

Los relojes de arena persisten en medio de los desiertos.

Desenrollando papeles guardados y encontrando fichas que guardaba a los 17, encuentro señales de una espacio privado que ahora está aquí. Cuántas veces he leído posts plenos de palabras alquímicas. Ha sido como estar en un taller donde el mago transforma el cobre en oro. Sólo que yo siempre quisiera que el fierro forjado aparezca como una pagoda indestructible. Así tus palabras son como pagodas y eso es lo que importa. Verás y tocarás siempre la pagoda, hasta que estés aquí y es posible que la dejes para otros o no.

En esa misma tónica de la fugacidad y las cosas eternas, pensaba cuando la escena de Uma Thurman en Kill Bill se instalaba como flashback en mi mente: La novia Kiddo golpeando con los nudillos el rústico ataud, para resucitar después de la muerte simbólica. Te encierran para que te agusanes pronto y se la creen. Beatrix Kiddo no le dio el gusto al mercenario, al resentido que se sentía fuerte con un arma en la mano. Así que la novia era más fuerte que cualquiera de esos peleles robustos que no habrían soportado el entrenamiento de su maestro.

Después ya no hay maestros, se sabe. Todo te educa, te envenena o te engaña. Lees y relees. Y todas las disciplinas estéticas se van a la mierda en un instante si se trata de algo distinto donde estás a prueba porque así es la vida. Tan fugaz y no te dabas cuenta.

Por eso a mí me producía una desazón que ahora se ha convertido en una constatación: las ortodoxias están en todas partes e incluso en quienes menos te las imaginabas estuvieran, con muy buena salud, bastante esperpénticas, eso sí.
Despreciar por ejemplo el cine de Godard. Si eres adicto al cine gore, porno, de terror y fantástico, sobre qué bases te formaste, no sé, ni despotricaré sobre el cine gore que tiene sus gemas ni mucho menos sobre el fantástico. Sólo que no desprecio el cine de Godard, tampoco me interesa alcanzar un texto que se sostenga por sí mismo, privándome de referirme a Sloterdijk, Svanjmaker, el viejo Emile, para no parecer una tipa culturosa que escribe un blog. Mi vida se asienta en estos individuos, y en muchos más, no sólo en ellos, por cierto. Si escribes sobre tu vida no vas a quitarle lo que la forma, como no se puede pintar sin lo que tienes en el cerebro como acicates, disparadores, tu propia constelación imaginaria. Mencionas, no saturas. Aludes, homenajeas, fluyes.

Cuando pienso en cuál es la manera de educarse pienso en todo, en la calle, en los libros, en los amigos, en la miseria, en la gran puteada que te motiva ver todos los días en el bus, más y más niños trabajando como vendedores de caramelos. Pero ¿qué pasaría si ya no puteo porque me hace miserable ver a estos chicos cansados vendiendo galletas o cantando cumbias y reaggeton?
Sería otra, otra muy distinta. Ni siquiera un alter ego de mí, ni una sombra.
No soy culpable de lo que le pasa a la chiquilla que habló de Sarita Colonia y Santa Rosita, pero es que por allí va el meollo. La clave es otra, piénsalo.

Lo importante es que la condición de solitarios, no se aparte de proyectos interesantes, así que bramar por bramar sería lo realmente estéril. Cada uno busca su camino.
Quizás yo no debiera estar aquí, porque hasta cierto punto mi vida no es interesante para otros, no he logrado que así lo sea, porque en realidad no quise lograr nada que no fuera armar escenas híbridas de recuerdos, presente y suprarealidad en fogonazos, apuntes que son leídos y a veces registrados. Pero es que hace tiempo debí saberlo: el fracaso no debiera espantar a nadie, sino que su resignificación dota de un sentido a la vida que nada te puede quitar. Solamente por eso no importa ya que lo que imaginaste para ti sea parte de la ficción.

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,



◄ Older & Newer►

contents © http://postdrunk.blogspot.com 2011


entries others